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Bob Marley: iluminar la oscuridad.

Bob Marley: iluminar la oscuridad.

septiembre 7, 2015

Recuerdo que cuando estudiaba en el Conservatorio Manuel de Falla, allá lejos y hace tiempo, en las clases de Práctica Coral y Aerófonos tuve de compañero a Sergio Colombo, el eximio saxofonista, de enorme trayectoria, que tocó con Los Cafres, Mimi Maura, Abed Nego, Rico Rodríguez, Dancing Mood y el Indio Solari, entre tantos otros, y que —como si esto fuera poco— terminó formando Natty Combo. Estamos hablando de uno de los músicos argentinos más importantes del roots nacional.

Claro, en ese momento nadie sabía que iba a protagonizar semejante carrera. Ni Sergio mismo, siquiera. Pero ya se podía apreciar su enorme talento, el que luego le brindaría un lugar destacado en la escena del roots.

Como suele suceder entre estudiantes de conservatorio que hacen buenas migas, comenzamos a intercambiar música. Y, desde luego, no me cayó muy bien que él fuera tan fanático del reggae… Digo “desde luego” a causa de mis odiosos prejuicios de rocker —de los cuales ya me libré, gracias a Dios—.

Así que Sergio Colombo fue quien me enseñó a apreciar y a disfrutar el reggae. Y, obviamente, él me introdujo en el mundo de Bob Marley.

Nacido como Robert Nesta Marley Booker, en Jamaica, el 6 de febrero de 1945, Bob Marley fue el líder de The Wailers desde 1964, siendo el compositor, guitarrista y cantante de la banda. Luego el grupo —a partir de 1974, y hasta la muerte de Bob— se llamó Bob Marley & The Wailers. Pero su desempeño no se restringió a lo meramente musical: Bob es reconocido como el más influyente exponente del movimiento rastafari a nivel mundial.

Jamaican reggae star Bob Marley (1945 - 1981).   (Photo by Keystone/Getty Images)

Jamaican reggae star Bob Marley (1945 – 1981). (Photo by Keystone/Getty Images)

Hay un par de datos interesantes acerca de la infancia del músico de reggae más célebre del planeta. La historia cuenta que su padre, Norval Marley, un jamaicano de ascendencia inglesa, presumía de ser inglés, sólo por el hecho de que la población blanca de Jamaica —que era colonia inglesa en esa época— podía ser considerada como de nacionalidad británica. Siendo capitán de los Marines Reales, tenía que pasar mucho tiempo en alta mar, y además, parece ser que su madre —la abuela de Bob, oriunda de Essex— lo instaba a abandonar a su hijo por cuestiones racistas. (No todas las abuelas son ancianitas dulces…) Así que él pasaba muy poco tiempo con su hijo y su esposa, Cedella Booker, la afro-jamaicana que parió al genio del reggae con sólo dieciocho años de edad. De todos modos, cuando Bob cumplió 10 años, su padre falleció.

La cuestión es que no es fácil domesticar a un hombre que ha escuchado su llamado interno: Bob se sobrepuso a los prejuicios que sufría por ser mulato, tanto de un lado como del otro, y se hizo amigo de Bunny Wailer, quien sería su compañero de aventuras musicales. Al mismo tiempo que ellos fantaseaban con formar una banda que sonara como Curtis Mayfield, Fats Domino y The Drifters —algunos de los artistas que se escuchaban en la radio en Jamaica—, Cedella y el padre de Bunny se enamoraron. La nueva familia ensamblada, de cinco miembros —Bunny tenía una hermana— se mudó a Kingston para tratar de salir de la pobreza. Y allí aparece en escena Joe Higgs, un cantante jamaicano cuya popularidad ya había terminado, y que se ganaba la vida dictando clases de canto. Entre sus alumnos se encontraron Bob y un tal Winston Hubert McIntosh, que luego sería conocido como Peter Tosh… Más tarde el productor Leslie Kong escuchó a Bob en una audición en 1962, y decidió que era demasiado bueno como para dejarlo pasar, así que lo invitó a grabar algunas canciones. Y luego, a través del músico rastafari Alvin Patterson, Bob conoció al productor Dodd Clemens.

Ya estaba listo el germen de los “Gritos de Protesta” (o Wailing Wailers, como originalmente se llamó el grupo.) Con la adición de Junior Braithwaite, Carlos Ramos, y las coristas Beverly Kelso y Cherry Smith, se completó la formación original de los Wailers.

 

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Desde luego que ésta no será la última nota sobre el prócer del reggae en el blog rocker de Honky Tonk. Pero hoy sólo quiero destacar que ni un padre ausente y carente de afecto, ni el acoso de los racistas, ni la pobreza pudieron detener a este hombre, que —repito— supo escuchar su llamado interno; un pacifista que luchó a brazo partido contra la violencia durante la guerrilla de los setentas en Jamaica, que tiene su propia estrella en el Paseo de la Fama, en Hollywood —distinción que de seguro menospreciaría si estuviera vivo—; alguien cuyo disco recopilatorio titulado “Legend” es el álbum de reggae más vendido de todos los tiempos, certificado más de diez veces como Disco de Platino

Alguien que dijo —volviendo al escenario a los pocos días de haber sido baleado en un atentado—: “La gente que está tratando de empeorar este mundo no se toma ni un día libre. Entonces, ¿cómo podría tomármelo yo? Hay que iluminar la oscuridad”.

Y me quedo pensando en Higgs, Patterson, Kong, Clemens y los otros padres postizos que la vida le dio a Bob, para animarlo y validarlo, sólo porque nunca desoyó su llamado ni dejó de perseguir su sueño. Cuando estés decidido a hacer eso, siempre habrá alguien cerca, dispuesto a creer en ti, deseoso de enseñarte a brillar para que ilumines la oscuridad.

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¡Que sea Rock!

 

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

 

 

 

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