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The Clash: primer volantazo evolutivo del punk.

The Clash: primer volantazo evolutivo del punk.

noviembre 5, 2016

“Los miembros de The Clash se conocieron en la cola para cobrar el cheque por desempleo. Si los ingleses no hubieran sufrido una crisis económica a finales de los setentas, no existiría el punk rock. ¿Sabés por qué tengo puesta una remera de The Clash? No tanto por el mensaje ése, casi cheguevarista. Para un argentino era casi una falta de respeto. ¿Qué me venían a cantar sobre la revolución? ¡Si de acá había salido eso, si lo habíamos inventado nosotros! Si tengo su remera puesta es por la apertura musical de los Clash. Tipos muy abiertos, muy creativos”.

Esto me decía Stuka hace un poco más de un año, en una entrevista que le hice a él, a Leo De Cecco y a Niño Khayatte, con motivo del HonkyFest de 2015. (Aquí pueden leer el reportaje entero, que no tiene desperdicio). Con esta sucinta descripción del nacimiento del grupo, Stuka pasó en limpio el origen de la banda más creativa y ecléctica del punk rock de todos los tiempos.

The Clash.

Oriundo de Londres, el grupo surgió en 1976, y su formación inicial contó con Joe Strummer en voz, Mick Jones y Keith Levene en guitarras, Paul Simonon en bajo y Terry Chimes en batería. (Sobre Terry hay un detalle interesante, respecto de los créditos de “The Clash”, el primer álbum de la banda: en lugar de figurar como Terry Chimes, aparece como Tory Crimes, que en inglés quiere decir “crímenes de un conservador”. El apodo se debe a que el resto de los miembros —cuya postura política oscilaba entre la izquierda y la anarquía— no acordaban con las ideas de centro-derecha del baterista).

Sería justo decir que los Clash surgieron de la unión de miembros de los grupos London SS y The 101’ers. Debutaron el 4 de julio de 1976, teloneando a los Sex Pistols en un concierto en Sheffield. La prestigiosa revista NME publicó una review de su performance, que incluyó una sentencia de Charles Shaar Murray que se haría famosa: “The Clash es la clase de banda de garaje que debería rápidamente regresar a su garaje, preferiblemente con la puerta cerrada y el motor en marcha.

A pesar de este poco auspicioso debut y del escaso apoyo de la prensa, los Clash siguieron adelante con gran convicción: en el otoño boreal de ese mismo año, firmaron un contrato muy jugoso con CBS Records, lo que para muchos significó que habían “transado” con el establishment. Una frase de Mark Perry resumió el descontento de algunos fans: “El punk murió el día que The Clash firmó con CBS.

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De todos modos, ellos continuaron sin inmutarse. Ya en 1977, un mes después de haber sido lanzado el single “White Riot”, salió el álbum debut: “The Clash”, que incluía grandes temas, como “Janie Jones”, “London’s Burning”, “Police & Thieves” y “Garageland” (esta última, inspirada en la frase publicada por Murray en NME). “The Clash” tiene dos versiones: “The Clash UK”, la original, editada en el Reino Unido y Europa; “The Clash US”, editada en 1979 en USA, luego de la publicación de “Give ‘Em Enough Rope”. Por lo tanto, en USA, “The Clash” es el segundo disco de la banda.

La diferencia entre ambas ediciones, en resumidas cuentas, es que la publicada en USA no era tan contestataria como la original: se reemplazaron cuatro temas de los más “crudos y rudos” por cinco singles y “lados B”, grabados después de la aparición del segundo disco de la banda, “Give ‘Em Enough Rope”. Y de hecho, la razón por la cual CBS decidió editarlo en USA —cosa que hizo a través de Epic Recordsrespondió a una cuestión comercial (¡chocolate por la noticia!): resulta que disco debut de los Clash se había transformado, en tan sólo dos años, en el álbum más veces importado desde el Reino Unido, hasta la fecha de su lanzamiento en USA.

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“The Clash” es un excepcional disco debut, producido por Mickey Foote y grabado en los Whitfield Studios, en Londres, a lo largo de tres semanas. Es una producción que muestra a las claras la propuesta estilística a la que se refiere Stuka en la cita inicial: en los arreglos ya podía apreciarse la influencia del reggae, el pop, el dub, el ska, etc… Un cóctel demasiado enriquecido para una banda de punk, que alcanzaría su mayor desarrollo con el cuarto disco: “Sandinista!”.

Sandinista2

Desde luego que seguiremos escribiendo sobre los Clash, pero hoy me gustaría cerrar esta entrada con el foco puesto en su persistencia: no dejaron que la crítica especializada, ni la postura de algunos fans, ni las presiones de las discográficas coartaran la visión que ellos tenían acerca de cómo debía ser su música. Y eso es admirable: cuando uno tiene un objetivo claro y está seguro de cómo llevarlo a cabo, tarde o temprano el éxito corona sus esfuerzos.

 

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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