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Claudio O’Connor: “El pasado y el futuro se construyen con el presente”

Claudio O’Connor: “El pasado y el futuro se construyen con el presente”

abril 16, 2015

La Bestia O’Connor volvió con todo. Tuve el placer de entrevistar a Claudio O’Connor –uno de los símbolos de la historia del metal argento- cuatro días antes del show que dieran el 28 de marzo pasado en el Vorterix.

 

Honky Tonk: —¿Cómo se están preparando para la fecha en el Vorterix?

Claudio O’Connor: —Bueno, venimos ensayando hace mucho tiempo. Más los chicos que yo… Me incorporé en el último mes. Y… estamos con un poco de cagazo. Viste cómo es esto. (Risas.) Hace tres años que no tocamos y venía con el oído muy acostumbrado a Malón.

HT: —Y Malón es otra cosa.

Claudio: —Sí, claro. Es distinto. Pero gracias a Dios, con los ensayos y la fecha que hicimos la semana pasada nos sacamos las telarañas, y ya estamos en forma para la gira que se viene.

—Fue una especie de precalentamiento.

—Sí. Siempre los primeros shows son la prueba de fuego. Después van mejorando con el transcurrir de las fechas.

—¿Cómo este asunto de la “doble personalidad” que surge al tener dos proyectos en paralelo? Porque, si bien tanto Malón como O’Connor están incluidos dentro del mismo género, son dos cosas bien distintas.

—¡Igual el personaje sigue siendo el mismo! (Risas.) Uno con luz azul y el otro con luz roja… Donde varía es en la composición musical. Son dos expresiones distintas, dentro del rock, obvio, pero en algún punto siempre se encuentran. La esencia es la misma. Los integrantes de ambas bandas tienen las mismas influencias. Black Sabbath, por ejemplo. Todos fuimos a la misma escuela.

—Justamente, en el último disco que sacaron con O’Connor, “Un poco de respeto”, hay versiones de temas de Bob Marley, León Gieco, los Stones y los Redondos, entre otros. Una compilación muy ecléctica. ¿Podemos hablar de influencias aquí también?

—Mirá, no hay una cuestión de fanatismo. Son bandas que escuchamos desde siempre. No porque tenga los discos, como en el caso de Miguel Mateos. Pero la canción de él que versionamos me trae imágenes de esa época en la que sonaba… ¿Me entendés? Viene por ahí la cosa. Muchos de los incluidos son rockeros argentinos, algunos fundadores de toda la movida.

—Por eso el título, ¿no? No se trata de un “tributo” una palabra un poco bastardeada, sino de mostrar respeto a lo que hicieron.

—Sí. ¡No sé si lo hicimos bien! (Risas.)

—A mí me pareció un muy buen disco. A propósito de nuevas producciones: ¿tienen pensado entrar al estudio?

—Mirá, grabamos un tema nuevo ahora, “Castigo y perdón”, que está sonando en las radios.

—¡Ah, claro! Pero es un single.

—Sí. Le pregunté a Hernán (García) si tenía algo nuevo, algún riff. Y me mandó uno por whatsapp. Le dije que estaba bueno y me lo mandó de nuevo con los fraseos melódicos cantados. Entonces le puse letra y salió. Pero disco nuevo este año no. Recién el año próximo. Ahora sólo pensamos en tocar en vivo, hacer la Bestia Tour en este 2015. Aparte ya sale el disco nuevo de Malón. Y la idea es no encimarse.

—Volvemos al tema de las dos personalidades…

—Sí. Pero no se trata de repartirme. Como te decía, son una misma cosa.

—Como una criatura que tiene dos caras. ¿Algo así?

—Y sí. Más o menos.

—Sé que no te crees nada, pero ¿qué se siente ser parte de la historia grande del heavy metal de Argentina? ¿Cómo se lleva semejante trayectoria sobre la espalda?

—A ver… Es gratificante, pero hasta ahí. Nunca fue mi objetivo ser protagonista de nada. Mi meta siempre fue ser un animal de escenario, hacer que el público (completo, tanto grandes como chicos) se divierta en nuestros shows, que lo pase bien. Y si alguna letra causa reflexión, mejor. Que sé que pasa. Por ejemplo, un chico me escribió por Facebook agradeciéndome porque determinadas letras de nuestras canciones lo ayudaron a dejar la droga.

—Buenísimo. ¿Y qué se siente?

—No. Eso fue terrible. Es una vivencia que me mandó Dios. Me hizo sentir lo que yo imagino que sentía Jesús

—Y sí, porque la música es un vehículo espiritual.

—Sí. Pienso que cuando escribo hay una especie de comunicación con Dios. Que cuando agarro la lapicera, él hace algo, me acomoda las ideas y elige las palabras que voy a escribir. Por algo uno hace lo que hace. La música, de los dones que nos dio Dios, es para mí el más importante.

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—Aparte de Black Sabbath, ¿qué otras bandas fueron parte de tu “educación”?

—Y… Muchas. Deep Purple, Los Beatles, bandas nacionales… Tengo un gusto musical muy variado. Pero sólo me siento muy cómodo cantando esta música pesada, oscura… Viste cómo es. No sé si podría cantar algo parecido a lo de Calamaro. (Risas.)

—No sentirías lo mismo.

—No. Claro. Tal vez la voz me dé para hacerlo, pero no me movilizaría cómo lo hace el heavy.

—¿Cómo funciona la química de la banda?

—Mirá, yo creo que las famosas “químicas” de las bandas no están en cómo se compone o arregla.

—La química nace antes, ¿no?

—Sí, ya está dada. Es como cuando salís con una mina, ¿viste? Podés besarla, pero si no pasa nada es porque no hay piel. Tenés que encontrar la chica ésa que te mueve el piso. Con la música pasa lo mismo. Podés estar con alguien que se canta todo, que se toca todo. Pero si no hay piel, no sirve. Y acá lo notamos más que en Malón, que siempre tuvo la misma formación. Acá hemos tenido otros violeros que tocan increíble, pero no había conexión. Tenés que sentir como si estuvieras con la barra de amigos saliendo un sábado a la noche. (Risas.)

—¿Cómo escribís las canciones?

—No soy una persona que escribe todo el tiempo. Cuando la situación lo requiere, me siento y escribo. Es en función de la canción. He intentado escribir cosas cuando me venían a la mente, para tener material de antemano y todo eso… Pero cuando trataba poner esas letras en las canciones que estábamos haciendo, no les sentía el sabor, me resultaron como masticar chicles sin gusto.

—¿Sos de guardar esos fragmentos que no funcionaron en su momento?

—Ya no. Ahora sólo escribo de la forma que me sirve: cuando la música ya está lista y hace falta una letra, ahí le doy. Leí que Gustavo Cerati hacía lo mismo, que las canciones le salían cuando se sentaba a hacerlas para el proyecto que estaba en curso.

Y en cuanto a la temática de tu lírica, yo creo ver que detrás de la denuncia de problemáticas sociales hay algo más profundo, que no se trata sólo de meter el dedo en la llaga porque sí. ¿Cómo lo ves vos, que sos el autor?

—Mirá, yo pienso que los temas de las letras son bastante variados. En realidad, yo creo que en O’Connor la cosa pasa más por lo humano, por el individuo.

Ahora que lo mencionás, veo que sí es así. Por ahí lo que dije antes se da más con Malón, ¿no?

—Sí, puede ser. Pero en esta etapa Malón también está yendo para el mismo lado que O’Connor. Las canciones retratan a seres que viven en sociedad, sí. Pero se trata de hablar más del alma y de las emociones. De la alegría, de la decepción… Sin decir “estoy decepcionado porque me echaron del trabajo”.

Claro. Sin ser obvio.

—Sí, porque así, siendo ambiguo, sin explicar las razones por las que escogiste un determinado tema, la persona completa lo que no se dice y cree que la canción se la hiciste para ella. (Risas.) ¡Me encanta cuándo pasa eso! “Este tema lo escribiste por tal cosa, ¿no?” Y yo no quiero contarte qué es lo que me inspiró para escribirlo. Quedate vos con tu interpretación, que es la mejor, porque es la tuya.

Cuando la canción deja de ser de Claudio O’Connor y se la apropia el público.

—Sí, es así. Son mis canciones sólo porque yo cobro los derechos, pero una vez que el oyente las adopta, ya no son mías. Hay tantos significados en esas canciones como personas que las escuchan.

En definitiva, uno le hace decir al tema lo que siente y desea oír, ¿no? Te hago la última pregunta: hoy día, con tus 51 años, ¿cómo ves tu carrera en el futuro?

—¿Mi futuro? ¡Mi carrera es el próximo show!

Paso a paso.

—Como decía Merlo: partido a partido. Está todo bien con el porvenir, y con el pasado. Pero hay que aprender a disfrutar con plenitud el momento preciso que estamos viviendo. Lo único que existe ahora es este instante en el que estamos charlando. El pasado y el futuro se construyen segundo a segundo con lo que hacemos ahora, con el presente.

Y así, con esta genial respuesta, Claudio O’Connor le puso broche de oro al tiempo en el que estuvimos conversando, ocasión en la que me sentí muy cómodo y me divertí escuchando decenas de anécdotas de este grande del metal argento, con una mesa de pool y un par de cervezas de por medio.

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¡Que sea rock!

Entrevista Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.
Fotos Cristian Estaurino

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