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Los Daisies sacudieron el Vorterix hasta los cimientos.

Los Daisies sacudieron el Vorterix hasta los cimientos.

julio 25, 2017

Y así fue. Mucho más potente, preciso y espectacular que lo esperado. Todas las expectativas fueron superadas ampliamente. Los Dead Daisies dieron cátedra de buen rock el sábado pasado en el Teatro Vorterix, ratificando lo que ya suponíamos: ellos son el súper-grupo del momento.

La noche empezó a calentarse con la gran performance de nuestros amigos, los Coverheads, que presentaron varios temas de su nueva producción, “1000 vidas”. Es evidente que con esta formación, más completa (“Carucha” Podestá y Germán Tripa en voz, Dani Chino en bajo, Gaby Zero y Walter “Chupete” Ramírez en guitarra, Pablo Manti en teclados, y Dukke en batería), el grupo ahora tiene más vuelo, habiendo sorteado con creces las dificultades que plantea el ensamble de una banda de siete miembros. Comprobamos una vez más que el público celebra que la banda —que nació como una agrupación de covers de The Cult, Guns n’ Roses, Aerosmith, The Rolling Stones, etc…— se haya animado a mostrar sus propias canciones, jugándose así por la identidad propia. Por esto “1000 vidas” supone una apuesta de cara al futuro para los Coverheads, que dieron un salto enorme desde “Rock 5 estrellas”, su disco debut. Carucha ha declarado más de una vez que la realización de este segundo álbum fue una necesidad creativa del grupo. Enhorabuena, entonces, por haber escuchado esa voz interna. En vivo, esta versión de Coverheads sorprende por un buen desarrollo de los temas, por una muy buena “mezcla de banda” (no la del sonidista, sin la que los propios músicos entregan a la consola, la verdad del sonido de un grupo, crudo y sin adornos, que muestra cuánta química hay entre sus miembros), pero sobre todo, por el buen complemento vocal que se da entre Carucha y Tripa, quienes aportan dos colores muy distintos y definidos, pero que se combinan a la perfección en el momento de hacer dúos y armonías vocales.

La cuestión es que el show de los Coverheads fue el aperitivo indicado para el plato principal. Con un breve intervalo de no más de quince minutos, el telón se abrió al son del esperado mashup que da inicio todos los conciertos de esta gira de los Daisies: una perfecta e ingeniosa amalgama entre “Whole Lotta Love”, de Led Zeppelin, y “War Pigs”, de Black Sabbath.

Y el despliegue arrancó nomás con el tema que abre el track list de “Make Some Noise”, último disco de los Daisies: “Long Way to Go”, perfecto tema rutero de estribillo pegadizo que nos aceleró de cero a cien en cuestión de segundos.

Sin pausa alguna, el quinteto enganchó “Mexico”, uno de los cortes de difusión de su disco anterior —“Revolución”que más sonaron. (Y que tiene un videoclip imperdible).

dead daisies recital

Luego de esta dupla de hits, el vocalista John Corabi nos dio un breve respiro, en el que saludó y nos hizo gritar. Y sobre el rugido que subió desde un Vorterix completamente lleno, la banda empezó con el más que ganchero tema que da nombre a su última producción: “Make Some Noise”, al cual adosaron, casi sin interrupción, la que es la mejor canción del álbum en cuestión según este bloguero: “Song and a Prayer”, (en la que se pueden detectar ciertas influencias ‘bonjoviescas’).

En este punto llegó la primera sorpresa de la noche: “Fortunate Son”, de Creedence Clearwater Revival, en una poderosa versión que se aleja de todos los covers que tiene este clásico.

A continuación la banda desgranó tres temas de su discografía: “We All Fall Down” y “Last Time I Saw the Sun” (¡me fascina este título!), ambos del disco que vienen presentando en el tour, y “Lock ‘n’ Load”, el hit del primer disco de la banda, en el que Slash fue co-autor y grabó las guitarras.

Vino el momento del solo de batería. Brian Tichy confirmó que es un baterista extraordinario. Si bien su solo, estructuralmente hablando, se asemejó a los que suele hacer Tommy Adridge (Whitesnake), igual se lució. Los momentos más destacados de su performance fueron el esperado fragmento en el que tocó con las manos (tributo obligado al “Bonzo” Bonham) y los patterns en los que, cada vez que tocaba la ‘chancha’ (el floor tom), hacía rebotar el palillo, el cual se perdía en las alturas, cayendo en cualquier lado, al mismo tiempo que sacaba otro de algún rincón para continuar con el pattern sin perder el tempo. Ese juego malabar arrancó una ovación cerrada del público.

“Join Together”, el tema de The Who, nos despertó de la magia del solo. A éste se sumaron “All the Same”, y “With You and I” (el tema que más me gusta de los Daisies, con una letra muy profunda).

Luego de la furiosa “Mainline”, los miembros de la banda se presentaron tocando fragmentos de clásicos del rock: “Dirty Deeds Done Dirt Cheap” (AC/DC), “Run To The Hills”, “La Bamba” (Trini López), (Iron Maiden), “Holy Diver” (Dio), “Heaven and Hell” (Black Sabbath). No es frecuente ver una presentación como ésta, eslabonada con melodías que todos quieren corear. Los Daisies consiguieron así que una parte del show que generalmente es un trámite obligado, se transformara en un número más del set list.

Las últimas tres canciones del show fueron “Devil Out of Time”, otro temazo del disco “Revolución”, y dos covers increíbles: “Helter Skelter” (The Beatles) y “Midnight Moses” (The Sensational Alex Harvey Band). Pero el broche de oro fue el bis: una sensacional versión de “Highway Star”, de Deep Purple.

Para ser honestos, los Daisies nos demostraron que el rock clásico sigue vivo y tiene proyección a través de sus propias canciones, muchas de las cuales serán himnos el día de mañana. Nos fuimos de Colegiales con la satisfacción de haber vivido un concierto de gran nivel, con interpretaciones inolvidables y grandes performances (Impagables Doug Aldrich y Marco Mendoza, mientras que David Lowy, siempre correcto, cumplió su papel de segunda guitarra a la perfección). Fue un placer para Honky Tonk haber esponsoreado la visita de The Dead Daisies a nuestro país.

 

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.
PH: SANCHO ZHO – Rock Photography

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