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Guitarras legendarias: Epiphone Joe Pass, la modernización de lo clásico.

Guitarras legendarias: Epiphone Joe Pass, la modernización de lo clásico.

abril 22, 2019

Ésta es la segunda entrega de la serie de “Guitarras legendarias”, y conforme a los pedidos de los seguidores de #RockForever —el grupo de Facebook de Honky Tonk—, hoy hablaremos de la Epiphone Joe Pass Emperor II, respondiendo a la solicitud del amigo Pablo Martínez Burkett. Se trata de una guitarra jazzera, pero que nació en una casa cuyas raíces están fuertemente entroncadas en el rock.

La firma creada por el griego Epaminondas Stathopoulo (apodado «Epi») en Nueva York (1915), derivó de «La Casa de Stathopoulo», el negocio de su padre, Anastasios Stathopoulo, quien venía construyendo laúdes árabes desde mediados de 1870, en el Imperio Otomano. Sin embargo, el nombre Epiphone (composición del acrónimo Epi y la palabra phone, que significa «sonido» en el idioma griego, y que también pretende ser una alusión a epiphany, “epifanía” en inglés) no surgiría hasta 1928. El rock le debe mucho a esta tradicional escudería guitarrística. Para empezar, gracias a Epiphone tuvimos el primer amplificador para guitarra eléctrica, el Epiphone Electar, de 1939. La compañía también inventó el precursor del wah: el Tonexpressor, un pedal que permitía variar el volumen y el tono de la señal de la guitarra. Incluso le debemos la creación de las primeras guitarras de siete cuerdas. Aunque pueda parecer insólito para los shredders y fans del djent metal, la historia de las guitarras de 7 cuerdas no comienza con Steve Vai y la gestación de la Ibanez Universe en 1990, sino que tiene sus inicios también en la década del 30, cuando el guitarrista de jazz George Van Eps pidió a Epiphone la construcción de una guitarra con una cuerda debajo de la sexta (la bordona, afinada en MI). En principio, esta séptima cuerda se templó en LA, a diferencia del SI de la afinación estándar actual. Otra cuenta pendiente que el rock tiene para con el jazz.

joe pass

Después de pasar un tiempo construyendo mandolinas y banjos, esta empresa familiar decidió empezar a manufacturar guitarras en 1929, un año antes de que se abatiera sobre USA la Gran Depresión. Así, de 1930 en adelante, se dedicaron a producir algunas de las mejores guitarras archtop de origen norteamericano. (Una archtop es una guitarra acústica o electro-acústica de cuerdas de acero cuya tapa armónica es curva, diseñada especialmente para el blues y el jazz). De ese modo, en 1936 nació la primera Emperor, con algunos trazos de la Masterbilt en su diseño (Masterbilt fue la línea de guitarras Epiphone de la etapa de entre-guerras que definió la estética de la marca y le permitió competir con Gibson, su principal contricante, hasta que finalmente fue absorbida por él). Hoy en día, las archtop Emperor anteriores a la Segunda Guerra son buscadas como valiosísimas piezas de colección.

lennon

En el mundo del rock, tal vez el endorser más célebre de la marca fue John Lennon, quien estuvo muñido de su Epiphone Casino durante la última etapa de los Beatles, y luego, en el apogeo de su carrera solista, compuso y grabó “Give Peace A Chance” con una excepcional acústica de Epiphone, la J-160 Jumbo. (Tuve el placer de usar una de éstas en una grabación, un ejemplar de 1980 fabricado en la planta de Gibson de Kalamazoo, en Michigan, y fue como tocar el cielo). También emplearon guitarras Epiphone Noel Gallagher, de Oasis —su modelo es la Union Jack Supernova—, Zakk Wylde, Trey Anastasio (de Phish), Tony Iommi, Bob Marley y Nick Valensi (The Strokes), entre otros.

Pero dijimos que la producción inaugural de Epiphone se había centrado en las guitarras jazzeras y bluseras. Dos de los tantos artistas que se destacaron en estos géneros usando sus guitarras son Taj Mahal y Detroit Brooks. En el ámbito nacional, uno de los más famosos ejecutantes de la Emperor es el gran sesionista Guillermo Arrom.

La Joe Pass Emperor II se lanzó en 1993, y Epiphone respondió así a la necesidad que había en el mercado de una guitarra que tuviera las mismas prestaciones y calidad de una Gibson E175, pero con un costo mucho menor, y al mismo tiempo modernizó el concepto clásico de la archtop. El eximio jazzero Joe Pass había sugerido hacer unos cambios a la Emperor original, y de esta manera terminó delineándose el diseño final del nuevo modelo. Desafortunadamente, Pass murió en 1994 y casi no tuvo ocasión de tocar la guitarra. En la mayoría de las presentaciones en vivo y grabaciones del período final de su carrera se lo vio con una Gibson E 175. (Antes había sido endorser de Ibanez, firma con la que sostuvo una larga relación).

joe pass

Joseph Anthony Jacobi Passalacqua —el nombre completo de Joe Pass— nació en New Brunswick, Nueva Jersey, el 13 de enero de 1929. Se lo considera uno de los más grandes guitarristas de jazz, y ha tocado con varios artistas de renombre, entre los cuales se cuentan Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Sarah Vaughan, Duke Ellington, Oscar Peterson, Dizzy Gillespie, Count Basie… Y la lista de estrellas de las que fue sideman sigue y sigue. Una pavada de currículo. Pero las cimas más altas las alcanzó solo, puesto que Norman Granz —el visionario creador del sello Pablo Records, especializado en jazz— vio que su talento y carisma eran más que suficientes para construir una carrera solista exitosa. Aunque Pass fue elaborando su sonido gracias a la enorme cantidad de proyectos de los que participó (el que se caracteriza por el uso del walking bass, el chord melody y el contrapunto), éste se terminó de definir en su álbum “Virtuoso” (1975), décimo en su discografía, una bisagra en la historia del jazz.

De Pass hay que aprender que el talento puesto en acción con el fin de autosuperarnos puede arrancarnos de cualquier infierno: promediando la década del 60, logró dejar su adicción a las drogas y comenzó a producir una música excepcional que hoy lo ubica en lo más alto del podio jazzístico. Como dijimos, en 1994 murió de cáncer de hígado, a los 65 años de edad, casi sin poder tocar en público la guitarra signature que él ayudó a diseñar. Sin embargo, su arte se ha vuelto inmortal y todavía inspira a miles y miles de músicos en todo el mundo.

¡Que sea jazz!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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