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Cómo nacieron los himnos del rock: “Money”, de Pink Floyd.

Cómo nacieron los himnos del rock: “Money”, de Pink Floyd.

agosto 17, 2018

Como es nuestra costumbre, regularmente en el #blogrocker de Honky Tonk te contamos de qué manera surgieron esas canciones legendarias que nunca nos cansamos de escuchar. Hoy es el turno de “Money”, sexto track de uno de los discos más vendidos de todos los tiempos: “The Dark Side of the Moon”, de Pink Floyd.

El rasgo más peculiar de “Money” es que se trata de una canción compuesta en el muy poco habitual compás de 7/4, empleado en el rock progresivo, pero casi nunca en el rock tradicional. La mayoría de las canciones se escriben en 4/4 y, con menos frecuencia, en 6/8 o 3/4. En el rock nacional una composición comparable a este tema de los Floyd —en cuanto al compás— es “(En) El séptimo día”, de Soda Stereo, que cabalga sobre un compás de 7/8. En ambas canciones la sensación producida es la de un quiebre en la fluidez, y eso es lo que genera tanta tensión en el pattern rítmico, la cual suele ser compensada gracias a una línea melódica extendida por sobre los quiebres de compás. El resultado es el de un dinamismo sumamente atractivo para el oído.

money

Pero la extravagante cualidad rítmica de “Money” no termina aquí. David Gilmour creyó que construir el solo de guitarra sobre un compás de 7/4 iba a ser muy difícil, por lo que sugirió cambiar a un compás de 12/8, con una cadencia armónica montada sobre un twelve bar, típica de blues. (O de 4/4 con puntillo, o shuffle). Sin embargo, Gilmour le dejó la tarea complicada a Dick Parry, el saxofonista que había sido su compañero en Jokers Wild, la agrupación de la que formaba parte antes de reemplazar a Syd Barrett en Floyd. Parry sí tuvo que componer un solo sobre el 7/8 para su saxo tenor, mordido y pastoso, cuyo sonido está a mitad de camino entre el jazz y el funk.

“Money”, a pesar de estar escrita de manera tan insólita, es una de las dos canciones de 7/4 que llegaron al Top 20 de USA, ya que trepó hasta el puesto 13 —la otra es “All You Need is Love” de los Beatles, que llegó al n° 1—.

dark side of the moon

En el documental “The Making of The Dark Side of The Moon”, de “Classic Albums”, Roger Waters dice que el primer demo de la canción —que grabó en su casa— era “muy correcto y muy inglés”. De hecho, la versión final dista mucho de ese demo. La intro de sonidos fue hecha especialmente: un collage de distintos ruidos, ensamblado en 7/4: un papel rasgado, una bolsa de monedas vaciada sobre un envase de metal, una caja registradora cerrándose… El loop, hecho en cinta abierta, fue editado y montado por Alan Parsons, ingeniero de grabación de “The Dark Side…”. En la película mencionada se puede ver cómo Parsons hizo girar la cinta sin fin entre el cabezal que la leía y un pie de micrófono: una labor verdaderamente artesanal, puesto que la distancia entre el pie de mic y el cabezal influía en la velocidad de giro del loop, la cual había que coordinar con el tempo elegido para la canción.

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Respecto de la letra, bueno, no hay que ser un exégeta de Waters para darse cuenta de que en ella se expone una visión keynesiana del dinero, casi socialista, por medio de un tono satírico, muy acorde con la lírica de todo “The Dark Side…”. La canción tiene varias versiones, pero yo me quedo con dos: la de 1981, publicada en el disco recopilatorio “A Collection of Great Dance Songs”, en la que David Gilmour tuvo que regrabar todos los instrumentos en New Roydonia Studios, salvo el saxo —que nuevamente quedó en manos de Parry—, debido a que el sello Capitol se negó a ceder los derechos de publicación a Columbia Records de USA. La segunda es la que interpretaron Mike Baird, Richie Kotzen, Tony Levin, Tommy Shaw y Edgar Winter para el álbum “A Tribute to Pink Floyd”, de 2005.

Tristemente, tal como rezan los últimos versos de la canción: “if you ask for a raise it’s no surprise that they’re giving none away”, todo aumenta menos los salarios. Pero nadie nos puede quitar el buen rock. Siempre es buen momento para revisitar los clásicos de esta gran banda británica que marcó a fuego la cultura popular.

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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