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Mancha de Rolando: “Si la llama no está encendida, esperá, que ya se va a encender” (segunda parte.)

Mancha de Rolando: “Si la llama no está encendida, esperá, que ya se va a encender” (segunda parte.)

junio 22, 2015

Continuamos con la segunda y última parte de la charla que mantuvimos Rudy, los chicos de Mancha de Rolando (Manuel Quieto, Franchie Barreiro, Gabriel Lazzarini y Matías Sobrado) y quien les habla, en el local de Honky Tonk de la calle Gurruchaga, en el barrio de Palermo. (Aquí podés leer la primera parte.)

 

Néstor Darío Figueiras: —Me gustaría hablar de los discos que hicieron. ¿Cómo se lleva a cabo ese proceso de mejora de disco a disco? Ustedes siempre fueron fieles a su estilo, pero es inevitable ir mejorando con cada producción. ¿Se plantean esa cosa de cambiar, de mejorar? ¿O es algo que pasa más en lo inconsciente, que se va dando solo?

Franchie Barreiro: —Mirá, antes nos poníamos una fecha para ir grabar. Decíamos: “Tal día entramos al estudio”. Y terminábamos, y a otra cosa. En cambio ahora estamos haciendo discos todo el tiempo, mientras giramos, mientras ensayamos… Vas viviendo y te va saliendo el disco. Y te enterás cuando lo estás mezclando, pero no antes. Grabar ahora es parte del estilo de vida de la banda, y eso está buenísimo. Cuando te querés acordar, nos decimos: “¡Che, tenemos un disco! ¡Saquémoslo! Si no va a quedar en el disco rígido.” Ahora tenemos todo en discos rígidos, todo mezclado: covers, ensayos, temas nuevos… La tecnología también te cambia la forma pensar, de ver la música.

Manuel Quieto: —Sí. Igual hay bandas que siguen parando para “entrar” en el proceso de grabar un disco. Digo, si nosotros antes lo hacíamos, y hay bandas que aún lo hacen, es que debe funcionar. No extrañamos esa situación, preferimos lo de hoy. Pero también existe la otra forma de encarar una nueva producción. Y está bien. En nuestro caso, el disco empieza cuando termina el anterior, con los tres o cuatro temas que sobraron del anterior.

Néstor: —Claro. La política del “Todo sirve, nada se tira”.

Manuel: —Sí. Por ahí esas canciones no entraron conceptualmente en el último proyecto, pero se aprovechan para el siguiente. Por suerte tenemos estudios de grabación que son como nuestro segundo hogar (Del Torito, que antes se llamaba Del Cielito, y también El Abasto, del genial Álvaro Villagra), grabamos en la sala de ensayo… Y aparte están las nuevas tecnologías, los home studios

Néstor: —Hay mil posibilidades.

Manuel: —Sí, como nos pasó con la película. Hoy es más fácil. Siempre y cuando la chispa de la creación se siga encendiendo…

Néstor: —Eso veo yo en ustedes: siempre les está quemando.

Manuel: —No siempre. La clave es: si no está encendida la llama, esperá, que ya se va a encender. Angustiarse porque la canción no sale lo único que logra es retrasar el momento de la creación. A las musas no hay que apurarlas.

Néstor: —Así todo fluye solo.

Manuel: —Sí. Es como un gran laberinto, tipo “Elige tu propia aventura”, en el que lo que decidas determina qué va a pasar. El manual del que hablábamos antes. Aprender esas cosas, esos secretos, son pequeños despertares. Así se nos fue dando a nosotros.

Néstor: —No hay fórmulas, ¿no?

Franchie: —No. Es improvisación pura, como en la vida misma.

Manuel: —¡Más vale! Y es algo que funciona para nosotros, pero no necesariamente esta manera sería útil en otra banda. Y siempre está el reconocimiento a los predecesores del rock argentino, porque ellos cimentaron el camino: Ricardo Soulé, Miguel Abuelo, Tanguito, SandroAl principio ser rockero implicaba que te cagaras de hambre, te llevaran preso, te cortaran el pelo… Después, en los ochentas, no había lugares para tocar.

Franchie: —En esa época se pensó que el rock había muerto. Con el surgimiento del pop y todo eso…

Manuel: —Y hoy cosechamos de la tierra que ellos abonaron. Siempre hay que recordarlos. Y agradecerles.

Néstor: —Justo les iba a preguntar sobre las influencias de ustedes. Viste cómo es ese tema: muy subjetivo. Porque uno nunca llega a saber de forma clara qué cosa lo formó como músico. Mirá, en mi casa mis viejos escuchaban Tormenta, Manolo Galván, Julio Sosa, Larralde… Mi viejo tenía el LP de la banda de sonido de 2001: una odisea del espacio. Y yo crecí escuchando todas esas cosas. Flor de melange. Y ahora toco rock pesado, metal, progresivo… Es raro ver cómo uno empezó, y hasta dónde puede llegar…

Franchie: —Yo creo que a todo el mundo le gusta la música, pero hay algo que escuchaste alguna vez y te impulsó a agarrar un instrumento para tratar de imitarlo. Algo que te movilizó. En mi caso tiene que ver con Deep Purple, Zeppelin, y todo eso. Cosas que uno veía como imposibles de alcanzar. Que no sabías cómo se habían hecho. Hoy día todavía no sabemos cómo se hacen. (Risas.)

Néstor: —Sí. Hay discos enteros de Deep Purple que no se sabe cómo se hicieron…

Manuel: —En el caso de Gaby (Lazzarini), hay otro tipo de influencias, que sumó a la banda…

Gabriel Lazzarini: —Sí, más rock americano… Los Dooby Brothers, más música negra, mezclado con la movida motown de finales de los cincuenta, principios de los sesentas… Muy buena música, aunque estrecha estilísticamente hablando, porque los tipos de la motown (The Wonders, Marvin Gaye, etc…) eran muy buenos músicos, pero sin la apertura que tenían los Beatles. Y eso que eran contemporáneos…

Néstor: —Y por ahí estaba más marcada en esa época la dicotomía “Música americana vs. Música inglesa”.

Gabriel: —No, es que si te ponés a pensar en toda la música que salió y sale de esa isla, es increíble. (Risas.)

Manuel: —Sí, pero los americanos tienen a los negros…

Néstor: —El blues.

Manuel: —Claro. Eso es mágico. Cómo los esclavos traen su genética, su historia, sus circunstancias, y las transforman en un estilo musical. Todos estamos acá para descifrar eso.

Néstor: —Realmente mágico. De todos modos, el rock inglés, que ha nutrido y moldeado la mayor parte del rock mundial (y lo sigue haciendo), en sus principios se alimentó de los primeros bluseros. Los ingleses tomaron esa música y trataron de reelaborarla, y les salió otra cosa nueva y grandiosa, que a su vez terminó siendo de influencia para los nuevos músicos americanos… Es muy loco eso.

Manuel: —Nos retroalimentamos.

Gabriel: —Al rock le está pasando eso hoy. Y ahora hay un respeto y reconocimiento de las bandas nuevas hacia los que los influenciaron. Ya no son más “esos viejos de mierda”.

Manuel: —Y eso, gracias a You Tube. Otra vez aparece el tema de las nuevas tecnologías.

Gabriel: —Ahora te das cuenta que ya no podés ver a Spinetta, a Memphis, a Gustavo. Y te querés cortar las bolas. Pero tenés la manera de seguir apreciando lo que hacían. Ahora es masivo, ya no queda en el olvido.

Manuel: —Mis influencias eran del rock nacional: Serú Girán, y Charly García. Y lo mismo pasa con Matías (Sobrado): esa música llegó a sus oídos, a pesar de que tiene 25 años menos que nosotros. ¿Ves? Nosotros aspiramos a eso, a hacer una música que se siga escuchando

Néstor: —Que trascienda.

Manuel: —Eso. Por eso no entiendo las competencias entre las bandas… En 50 años nos vemos. La gran prueba es el tiempo. Ninguno la tiene comprada. Por eso no hay que arrancar tan altaneros, porque en esto hay que durar.

Franchie: —Es el tiempo de las cosas, la experiencia adquirida. Las cosas tienen un tiempo que uno no puede acelerar. Más vale ensayar más y lookearse menos, o dedicarle menos tiempo a las redes sociales, porque, en definitiva, se trata de hacer música.

Rudy: —Cuándo están componiendo un hit, como “Ángel del docke” o “Arde la ciudad”, ¿sienten que están haciendo un tema que va perdurar? ¿Se percibe esa vibra?

Manuel: —No, sentís la vibración de los temas que van al disco y los que no. La idea es que los temas te sobren antes de lanzar el disco, para que queden los mejores. Gracias a Dios nunca tuvimos que meter a la fuerza temas que no daban. A veces los amigos te marcan uno: “Che, este tema tiene algo…” Y ahí, dependiendo de quién sea, le damos bolilla o no.

Franchie: —Otra señal es cuándo llegás al ensayo y querés tocar tal o cual tema. O sea que te dan ganas de tocarlo. Ahí también hay un indicio.

Gabriel: —Lo mágico de la canción es que se va resignificando en cada uno, porque todos no escuchamos lo mismo: vos oís una cosa y yo otra. Y sin embargo todos vemos que el tema garpa, que tiene potencia. Igual yo no creo que uno sepa cuando está grabando un hit. El público le da esa categoría, hay que ver cómo le pega, la época en la que sale…

Rudy: —Por ahí es una elaboración inconsciente…

Manuel: —Sí, creo que es así. Igual nosotros hacemos música que sea rápidamente digerible. Y tiene que ver con la música que uno escucha. Yo escuchaba bandas hiteras, y me sale naturalmente hacer eso.

Gabriel: —Pero lo que tiene la música que hacemos es poesía. Hay alguien que está diciendo algo. No es sólo un buen riff y listo. Y creemos que las canciones te dejan pensando.

Manuel: —Los genios te hacen creer que algo complejo, musicalmente hablando, es simple, te lo muestran sencillo. Cerati, Serú, etc… Y lo importante es seguir experimentando esa hambre de tocar y crecer, eso que hace que no sientas frío, ni sueño, que sigas para adelante. Si todo el mundo sintiera eso por algo, el mundo sería mejor.

Néstor: —“Pasión” se llama eso.

Manuel: —Y encima el público alimenta eso… Las giras por el interior del país son uno de los motores. Cuando ves cómo te recibe la gente, cómo te escucha, todo lo que te da, la hospitalidad… No querés volver más. Y es mejor la que droga, porque esa adicción no deja resaca y te alimenta por dentro.

Rudy: —¿Puede ser que todas esas experiencias que tienen guardadas dentro cada uno de ustedes se vean reflejadas en el arte de sus discos? Porque yo veo algo medio tribal, ahí, de cosa comunal… Me hace acordar a “The Cult”, como alguien bien rupestre…

Franchie: —¡Claro, es así! Qué buen ojo… Ésa es la idea. Y sí, es muy The Cult. Nosotros tocamos con ellos en Obras. Terrible banda. Matt Sorum nos presentó con la remera de la Mancha. Un capo.

Manuel: —De esa gente hay que aprender, por cómo suena, por el nivel de profesionalismo, por la actitud y el dominio escénico. Y así crecés.

 

Y así fue cómo terminamos esta riquísima entrevista con los geniales amigos de Mancha de Rolando.

¡Que sea rock!

 

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

 

 

 

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