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Cómo nacieron los himnos del rock: “Back in the U.S.S.R.”.

Cómo nacieron los himnos del rock: “Back in the U.S.S.R.”.

enero 12, 2018

En el #blogrocker de Honky Tonk seguimos repasando cómo se compusieron algunas de las canciones más famosas de la historia del rock. En esta entrega hablaremos de “Back in the U.S.S.R.”, tema de Paul McCartney editado en el Álbum Blanco, disco doble de 1968 que en realidad se llama “The Beatles”. En los créditos, la autoría del tema se adjudica al tándem Lennon-McCartney, aunque no todas las canciones acreditadas de esa forma fueron escritas por ambos —como la que es objeto de esta nota—. Por acuerdo contractual, se firmaban con los apellidos de los dos tanto las que surgían de la labor en equipo, como las que hacía cada uno por separado. Esta práctica se extendió a otros dúos famosos de compositores, como Roger Hodgson y Rick Davies, de Supertramp. Obviamente, se trató de una práctica que trajo muchos problemas con el reparto de las regalías en el momento en que los grupos en cuestión se disolvían.

La canción se haría famosa con una edición de 1976 —seis años después de que Paul presentara la demanda legal por la separación de los Beatles, la cual no tuvo validez hasta 1975—. En ese año, Parlophone Records Ltd. lanzó un single en el Reino Unido, “Rock ‘n’ Roll Music”, cuya cara A contenía “Back in the U.S.S.R.”, mientras que en el lado B se podía oír “Twist and Shout”.

rock n roll music

Lo interesante de esta bailable canción de Paul McCartney es que se trata de un tributo. O más bien de una parodia. ¿Inspirada en qué? En tres canciones, justamente. La primera es “Back in the U.S.A.”, temazo que Chuck Berry escribió en 1962 al retornar a su país de Australia, viaje en el cual se sorprendió por las condiciones en las que viven los aborígenes australianos. De hecho, en más de una de las biografías del guitarrista negro —que fuera una de las estrellas principales del sello Chess Records—, se asegura que con “Back in the U.S.A.”, Berry pretendió celebrar los placeres cotidianos de su país, como comer una hamburguesa en algún bar de una esquina cualquiera, con una Jukebox (una de las rockolas más famosas) pasando discos.

La segunda canción homenajeada por Paul es “California Girls”, de los Beach Boys, (1965). En ella, Brian Wilson y Mike Love afirman que después de “viajar por todo el gran mundo, he visto todo tipo de chicas, pero no puedo esperar a volver a Estados Unidos, a volver a las chicas más hermosas”. Que son, por supuesto, las chicas de California.

Back In The USSR Single

Y el tercer clásico al cual se hace referencia en “Back in the U.S.S.R.” es “Georgia on My Mind”, del talentoso y prolífico Hoagy Carmichael (creador de grandes canciones, como “Stardust”, “Skylark” y “Rockin’ Chair”). Mientras Carmichael habla del estado norteamericano de Georgia —haciendo alusión también a una mujer que tiene el mismo nombre—, Paul hace referencia a la República Soviética de Georgia, hoy un país soberano llamado Georgia. (El nombre transliterado de su idioma es Sakartvelo).

Sin embargo, la cuestión más sorprendente en torno de este hit de los Beatles tiene un cariz político: la letra, escrita en tono paródico y como un homenaje, fue mal interpretada por sectores de derecha de USA y las organizaciones anticomunistas —que se multiplicaban en aquella época—, como la John Birch Society. Desde luego que esto es otra prueba de la falta de humor y la poca inteligencia —ambos indicadores son equivalentes— del conservadurismo. Del mismo modo pasó con otras canciones del Álbum Blanco, como “Piggies” y “Revolution”. Todo esto hizo que la banda fuera acusada de hacer propaganda de izquierda, y no sólo por ideólogos republicanos, sino también por la Nueva Izquierda de USA. Además, la polémica declaración “Somos más grandes que Jesús” y la confesión de Paul sobre el consumo de LSD ayudaron a que los Beatles fueran el foco de la primera campaña anti-rock, orquestada en forma simultánea por varios sectores y fogoneada por los medios.
Huelga decir que el rock no sólo salió ileso, sino que fortaleció su capacidad de denuncia.

beatles ussr

Es que algunos ven fantasmas donde sólo hay ganas de divertirse y deseos de hacer un tributo a otros artistas que fueron de inspiración para uno. Y esto es lo más importante: que el arte se retroalimenta. Así quiero terminar la nota de hoy: esa obra que tanto has admirado, que tantas cosas te ha hecho sentir, puede ser el disparador de una nueva creación que se torne célebre el día de mañana.

¡Que sea rock!
Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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