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Nada se pierde, todo se transforma… en un hit.

Nada se pierde, todo se transforma… en un hit.

agosto 21, 2015

Como productor musical —y como artista también, creo que la idea que voy a mostrar se aplica de forma amplia en todas las manifestaciones artísticas—, pienso que ninguna creación debe descartarse. Mi filosofía a la hora de componer, arreglar o trabajar en el estudio de grabación —y también en el momento de escribir—, se basa en que nada debe ir a parar al tacho de basura: si algo no sirve en el momento, se guarda para otra ocasión, porque de seguro será útil en un contexto distinto.

Bueno, no inventé nada. Son muchos los productores que piensan de igual forma. La cosa es no desaprovechar nada. Si hubo esfuerzo creativo y se usaron horas de estudio (lo que equivale a dinero y talento invertidos), el resultado no satisfactorio podrá ser rescatado en posteriormente.

El ejemplo que elijo hoy para ilustrar esta máxima es “Tattoo you”, el decimosexto disco —en el Reino Unido— de los Rolling Stones. (En USA fue el decimoctavo.) Publicado el 24 de agosto de 1981 —hoy se cumplen 34 años de su aparición—, posee la particularidad de estar compuesto casi totalmente por outtakes, temas y fragmentos de canciones descartadas en los álbumes de los Rolling que fueron publicados entre 1972 y 1980. Desde luego que ha habido razones para que el productor Chris Kimsey aplicara el concepto que esbocé de entrada en esta nota: no sólo trató de recuperar las buenas ideas que habían parecido sosas en su momento —por lo que fueron rechazadas—, sino que había que solventar de alguna manera la aridez creativa por la que estaban atravesando los Glimmer Twins (los gemelos Glimmer.) ¿De quiénes estamos hablando? Pues ni más ni menos que de Mick Jagger y Keith Richards, el tándem compositivo de los Stones, que usaba el seudónimo antes mencionado para figurar como productores en los créditos de sus discos. La cuestión es que Kimsey, frente al bloqueo de “los gemelos”, decidió trabajar con los outtakes.

Rolling Stones Tattoo You Tour

Desde luego que esto hizo que “Tattoo you”, sea un disco muy distinto a los anteriores, desapegado del estilo que pre-anunciaban “Emotional Rescue”, y el anterior, “Some Girls”. Hay una magia especial en recuperar una idea apenas trabajada, un fragmento sin terminar, un riff apenas delineado, y darles forma, engarzándolos unos a otros para terminar armando un rompecabezas convincente que pueda ser considerado como una canción hecha y derecha. Para unir piezas inacabadas de forma elegante se requiere un talento poco frecuente, y es obvio que Kimsey lo tenía, porque, por ejemplo, en esta especie de cadáver exquisito (1) que es “Tattoo you”, hay gemas como “Start me up” —el corte de difusión que abre el álbum—. Sí señores, uno de los temas más célebres de los Stones nació al unir pedazos de música desestimados porque en su momento parecieron malos.

Jagger y Richards, guiados por la visión de Kimsey, supieron sacar partido del pasado. Dijo Sir Jagger en alguna entrevista, sobre el álbum que nos ocupa: “No eran todos outtakes; algunas cosas eran canciones viejas… Tuve que escribir letras y melodías. Muchas de ellas no tenían nada, porque no estaban completas. Eran sólo pedacitos o estaban desde la primera toma”. El buen hacer de Kimsey logró que el disco no quedara en una burda y ecléctica compilación de canciones dispares. De esta manera, el disco presenta dos fases bien diferenciadas: una con temas sólidos, bien rockers; y la otra, con baladas.

“Tattoo you”, según la crítica, es el último gran disco de los Stones, marcando una vuelta al sonido clásico de los primeros años de la banda. Y también fue el último “álbum stone” en ubicarse en el puesto n° 1 de los charts más importantes de ambos lados del Atlántico, certificado cuatro veces como Disco de Platino en USA. En 2003, la revista Rolling Stone lo ubicó en el puesto 213 en su lista de “Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos”. Y como si esto fuera poco, el artista que diseño la portada, Peter Corriston, recibió un Grammy a la mejor portada. (No se puede dejar sin mención a Christian Piper, el ilustrador, y a Hubert Kretzschmar, el fotógrafo.)

Si la entrada de hoy en el blog de Honky Tonk (que tiene una espectacular remera de “Tattoo you”) nos deja una reflexión, es que no hay nada que surja del espíritu creativo que merezca ser desechado. Es más, tal vez tu mejor canción sea la que hoy consideras la peor… Sólo basta que alguien con una visión más amplia te ayude a recrearla y contextualizarla correctamente. Con el toque indicado, nada se pierde, todo se transforma… en un hit.

 

¡Que sea Rock!

 

(1) Cadáver Exquisito: es un juego de creación de imágenes literarias y textos, es decir, un ejercicio lúdico que persigue el fin de sacar de una imagen muchas más. Conocido como “cadavre exquis” en francés, es una técnica usada por los escritores del Surrealismo, en 1925, y se basa en la inmediatez, el automatismo y la no elaboración previa, dando lugar principal a las primeras ideas que surgen frente a un estímulo. El cadáver exquisito se completa con la unión de todas las ideas dispares que se han originado, dando lugar a una nueva creación colectiva, hecha de piezas previas que nacieron de la improvisación más irreflexiva posible. (Más info en Wikipedia.)

 

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

 

 

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