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El New Romantic y sus dioses de papel siguen vigentes.

El New Romantic y sus dioses de papel siguen vigentes.

abril 8, 2016

El 11 de septiembre de 2015, la banda que indiscutidamente ha liderado el movimiento new romantic desde sus inicios, ha lanzado su última producción. Estamos hablando de Duran Duran, ni más ni menos, y de su disco “Paper Gods”.

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El grupo inglés, formado en Birmingham a finales de los setentas por John Taylor y Nick Rhodes, ha abrevado en el rock-pop, el funk, la new wave y el synth-pop. Con más de 120 millones de discos vendido, es sin duda, uno de los referentes mundiales de la escena pop de todos los tiempos. Una agrupación caracterizada por su estilo glamoroso y por la fuerte impronta que la música de David Bowie y Roxy Music han dejado en su sonido (aunque tampoco puede negarse que cierta energía que han desplegado en sus primeros discos ha sido destilada de la actitud desenfadada de los Sex Pistols, aunque superficialmente aparenten no tener ninguna conexión con el punk.)

Una de las críticas que ha recibido Duran Duran una y otra vez es que, en apariencia, le han dedicado mucho más tiempo a la estética y la imagen que a la música. Sin embargo podemos ver que en realidad su propuesta fashion —aparte de ser una estrategia comercial— está vinculada a la identidad musical también. El fruto de esta conexión se vio en los video clips, arte en el que se han convertido en verdaderos precursores, llegando a ser el primer grupo que ha utilizado la herramienta del clip como principal difusor de su música. Ellos determinaron así uno de los principales signos que marcaría a la nueva era de la televisión en los ochentas y noventas: MTV se inauguró dos semanas después de que los Duran empezaran a realizar el clip de “Girls on Film”, uno de los más controversiales y censurados videos de la industria de la música (que hoy resulta risible en comparación con las apariciones de las estrellas actuales del pop, como Cyrus, Perry, Lady Gaga, Rihanna, y demás, cuyo exhibicionismo sin gracia se emparenta más con el caprichoso deseo teenager del escándalo mediático que con una propuesta artística.)

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Volviendo a la cuestión de los video clips de los Duran, los ingleses siempre se han destacado por relatar historias interesantes, contando para ello con buenos guiones, grandes diseñadores y creadores del mundo de la moda para sus vestuarios y su look, y la elección de impresionantes locaciones para efectuar el rodaje (basta un mirada a clips como “Save a Prayer” y “Rio” para constatar esto.) De hecho, sus videos son considerados como “pequeñas grandes producciones”.

(Antes de volver a “Paper Gods”, dos curiosidades: “Rio” resultó ubicado en el puesto n° 65 en la encuesta de la prestigiosa revista NME: “Los 100 mejores álbumes de todos los tiempos”. Por otro lado, el nombre de la banda fue tomado de la película de ciencia ficción “Barbarella”, de 1968, dirigida por Roger Vadim: Duran es el villano que lucha contra Barbarella, “la astronauta más bella”, quien no es otra que Jane Fonda.)

“Paper Gods” es un disco preciso, pensado con detallismo. Se trata de una colección de canciones bien representativas de la banda. Pero lo interesante es que, debajo de la cobertura sonora que es bien actual (la diversa forma de mezclar las baterías reales de Roger Taylor con las electrónicas, el tratamiento de las voces, el uso de synths, en los que se nota un elaborado proceso de soundcrafting, etc…), se percibe claramente que el espíritu del pop fundacional de los ochentas del cuarteto sigue intacto. Se trata, pues, de una estudiada mezcla de modernidad y tradición. ¿En qué se percibe esa ‘cosa clásica’ de los Duran? Principalmente en la forma de componer. Las canciones tiene un vuelo interesante: son pocos los temas que apuestan a lo fácil desde lo melódico. En cuanto a la armonía, es muy revitalizador ver cómo los Taylor (que no son parientes) y Nick Rhodes se las ingenian para seguir incluyendo en sus composiciones tensiones como al acorde dominante, o el quinto menor. (Aunque claro, estas cuestiones muy musicales sólo les importan a los músicos. Perdón, no lo volveré a hacer.) Otro de los aspectos que nos rememora al Duran de “El gremio de la serpiente” o “Mercado de pieles”, es el inconfundible bajo de John Taylor, tocado con púa o slap, siempre marcado por un sonido rocker, pero con punch funky. Y por último, el trabajo de vocal de Le Bon es muy satisfactorio, mostrando su voz aún bastante juvenil. (Con alguna ayudita tecnológica, seguro. Pero no nos vamos a poner exquisitos…)

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Las texturas sonoras, llevadas delante de manera protagónica por los teclados, están muy bien logradas, y demuestran que mister Rhodes es una enciclopedia viva del teclado popero. La crema sonora del disco, para mí, está en dos aportes. El primero, de John Frusciante, ex Red Hot Chili Peppers, que ha grabado unos solos majestuosos, que van desde la rabia grunge al clima épico y espacial, dándole así un intensidad única a la producción. La otra contribución está en las brillantes voces de Janelle Monáe y Kiesza, que desbordan sensualidad y groove bolichero. También están en la lista de invitados Mr. Hudson, como co-productor de varias canciones, el violinista Davidé Rosse y la actriz Lindsay Lohan —diagnosticando y prescribiendo como una sexy doctora en “Danceophobia”—.

Los temas que se destacan: el corte de difusión “Pressure of”, que incluye la genial guitarra rítmica de Nile Rodgers; la hermosa balada “What are the Chances”; el muy bailable “Sunset Garage”; y “Butterfly Girl” y “Only in Dreams”, que son temas trade mark de los Duran. Mi favorito es, sin dudas, el profundo y apocalíptico “The Universe Alone”: para mí, uno de los mejores temas que les escuché a esta banda, con un despliegue dramático similar al de “Save a prayer” y “Ordinary World”.

Sin dudas, el glam pop de esta agrupación todavía tiene mucha tela para cortar. “Paper Gods” es un disco más que disfrutable, diría yo, que sorprende desde al arte de tapa, minimalista, pero plagado de íconos retro. De lo mejor del pop de los últimos diez años.

 

¡Que sea pop!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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