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“NunSexMonRock”, la máquina ritual de la araña Nina Hagen.

“NunSexMonRock”, la máquina ritual de la araña Nina Hagen.

julio 29, 2019

Hace unas semanas publicamos en el #blogrocker de Honky Tonk una nota sobre el origen de los “Mercury Demos”, la cinta que propició el despegue de la carrera de David Bowie. En ella mencionamos al biólogo alemán Peter Jäger, que bautizó “Heterepoda davidbowie” a una especie de araña descubierta por él. Al parecer, es costumbre de este aracnólogo denominar a las nuevas especies que va hallando con nombres de músicos y humoristas. Así que también existe una araña que él llamó Heteropoda ninahagen, en honor a su compatriota Nina Hagen. (Y que Hagen y Bowie también estén vinculados por la entomología no es casual, ya que artísticamente hablando ambos han desplegado dotes muy similares).

Catharina «Nina» Hagen nació en Berlín del Este el 11 de marzo de 1955, y se ha dedicado a la actuación y a la música. Es célebre por su mezcla heterodoxa de estilos, en la que priman el punk, el new romantic, el new wave, el synth pop y, sobre todo, el canto operístico. Su padre, Hans Hagen, fue un guionista de origen judío; su madre, Eva-Maria Hagen, fue actriz y cantante. O sea, el histrionismo, la teatralidad combinada con la música y el dominio del escenario ya los traía en la sangre (y la forma en la que desarrolló estos atributos ha sido de inspiración para grandes artistas, como Madonna, Björk y Lady Gaga). Siendo chica, aprendió ballet y se destacó como cantante de ópera, lo que hizo que sea considerada como una niña prodigio.

Su padre murió durante su infancia. Entonces su madre contrajo matrimonio con Wolf Biermann, un cantautor que fue acusado en diversas ocasiones de oponerse al régimen de la entonces República Democrática Alemana (Alemania del Este), por criticar al gobierno. Aquí tenemos otro rasgo que heredó el arte de Nina Hagen: su irresistible compulsión por la denuncia, la parodia y el ataque contra el status quo. De hecho, en 1976 su padrastro fue convocado a un espectáculo televisado al otro lado del telón de acero, en Alemania Occidental. Biermann viajó y realizó su presentación. Por ello, el gobierno de su país (la RDA) le prohibió el regreso, lo que impulsó a su esposa a encabezar una protesta pública, reclamo al que se sumó Nina —ya reconocida como una estrella musical juvenil—. Ella redobló la apuesta de su padrastro: declaró que seguiría su ejemplo, usando la música como medio para expresar sus ideas políticas, pero dentro de la RDA. Al ver que su postura era indeclinable, las autoridades otorgaron el permiso de salida a toda la familia, pero sin opción de regresar a su tierra natal. Este hecho la pinta de cuerpo entero: siempre fue una artista revolucionaria.

En 1977 formó su primera banda, The Nina Hagen Band, con la que grabó dos discos: el primero, de título homónimo (1978), y “Unbehagen” (1979), término que en alemán significa “inquietud”. Para la grabación del segundo, ella ya había anunciado que iba a dejar la agrupación, a pesar del éxito que estaban cosechando. Al mismo tiempo, protagonizó algunos escándalos, como aquel en el talk show austríaco “Club 2”, donde simuló que se masturbaba.

Y llegamos a 1982, año en el que edita“NunSexMonRock”.

Hablar de este disco siempre es un poco riesgoso, porque se trata de una obra vanguardista y experimental que se ha transformado en un álbum de culto, amado y odiado por igual. Lo primero que hay que saber respecto de la génesis de esta grabación debut es que en 1980, mientras reclutaba nuevos músicos para girar por USA, descubrió que estaba embarazada, lo que interrumpió el tour en ciernes. Decidió separarse de Ferdi Karmelk, padre de la criatura, a la cual llamó Cosma Shiva. Esta ruptura fue otro de los factores que incidiría en la reformulación de sus proyectos musicales, ya que con Karmelk ella venía componiendo el material de su nueva producción. Todos los que somos padres sabemos que el nacimiento de un hijo te cambia los ejes de la vida, que su crecimiento te da una percepción más realista del paso del tiempo. Es justo, entonces, decir que este trance convulso por el que atravesó Nina la preparó para un segundo y consecutivo parto: el de su primer disco solista. “NunSexMonRock” es una búsqueda al mismo tiempo que un manifiesto: en él, Nina estaba indagando cómo sería su nueva identidad, cómo afrontaría el sendero que se abría ante ella (el de madre y el de artista solista); y también gritaba al mundo que su concepción del arte no podía ser encasillada, irritando con sus interrogantes sobre la religión y la condición humana.

De ese modo, el primer track, “Antiworld”, ya nos sorprende con una letra en la que su autora especula con un surrealista mundo en el que ciencia y religión están entremezcladas, lírica empujada por una música construida con modos orientales y muchos arreglos de guitarra. Es llamativo percibir cómo su acento teutón endurece la pronunciación del inglés (esta cualidad caracterizaría a gran parte del rock germano angloparlante que vendría luego, desde Accept, pasando por el power metal (Helloween, Gamma Ray, Primal Fear), hasta llegar a Rammstein. (Mención aparte para los legendarios Scorpions, que ya venían cantando en inglés desde finales de los sesentas, pero un inglés un poco más estilizado. El premio a la Pronunciación Más Refinada Del Inglés se lo llevan los chicos alemanes de Tokio Hotel, que se abocaron a cantar en el idioma de Shakespeare con una fonética tan depurada que termina sonando artificial, algo así como los músicos japoneses o chinos que se dedican a tocar tango o blues).

El segundo tema, “Smack Jack”, compuesto por Karmelk, habla de la adición a la heroína, a pesar de su ritmo pegadizo y festivo, orientado hacia el new wave. En tercer lugar aparece la canción más corta del disco, pero también la más extraña. Recordando a los jingles publicitarios que tienen algunos soundtracks de películas de animé, “Taitschi-Tarot” versa sobre la reencarnación, empleando sonidos de synth y una modulación vocal en la que Nina casi emula a una soprano japonesa.

El cuarto track inaugura una etapa levemente más convencional en al aspecto instrumental, que traerá reminiscencias de los dos primeras producciones de The Nina Hagen Band, más volcadas al punk y el post-punk. Sin embargo, la interpretación vocal de Nina continuará sonando a sátira, parodia y desdén, una constante en todo el álbum. Desfilan en este tenor “Dread Love”, “Future is now”, “Born in Xixax” e “Iki Maska”, todas composiciones que abrevan en el punk, pero con la impronta operística de su canto, por lo que podríamos hablar de una especie de ópera punk. Y también hay que decir que el punk no impide que los teclados sigan presentes. Incluso se suman vientos (clarinete y saxo) a las texturas sonoras de esta sección intermedia de la grabación.

Las últimas tres canciones del disco retornan al concepto más vanguardista del inicio: “Dr. Art” (en la que se destacan las múltiples sobregrabaciones de voz, seguidas de cerca, en cantidad y volumen, por los tracks de guitarra, tocada por la misma Nina y por Chris Spedding), “Cosma Shiva” (dedicada a su beba, y en la que incluye sus balbuceos) y “U.F.O.” (en el que Nina se despacha hablando de sus inquietudes respecto de la posibilidad de vida extraterrestre).

A pesar de que en alguna encuesta de la Rolling Stone este álbum de la controversial Nina Hagen ha sido categorizado como uno de los discos más difíciles de escuchar de todos los tiempos, es indudable que tiene un valor fundacional en la trayectoria de la artista. Sin embargo, el mérito más importante del disco —que se ha hecho visible a posteriori— es el de una obra totémica que funciona como máquina ritual, que sirvió —y tal vez continúe sirviendo— como vehículo de profunda indagación espiritual para su creadora. (Es ineludible el guiño de la portada: ella, sosteniendo en brazos a su beba, con un look que remite inconfundiblemente a la Virgen María). Y es bien sabido que en la vida de todo artista, no hay seña más franca que la de confesar las propias dudas respecto del espíritu, no tanto como un intento de hallar las respuestas, sino como el sano ejercicio de preguntar, de cuestionar. Ese ejercicio va requiriendo el encendido periódico de una máquina ritual.

Por último, no quiero despedirme hoy sin reflexionar en el alcance poderoso de las vocaciones y los llamados, que incluso parecen verterse por los cauces genéticos. Siendo Nina Hagen hija (e hijastra) de artistas comprometidos, no es de extrañar que pariera una hija artista: Cosma Shiva Hagen es modelo y actriz.

 ¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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