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A dos años de la partida del Duque Blanco

A dos años de la partida del Duque Blanco

enero 11, 2018

El pasado 10 de enero se cumplió un nuevo aniversario de la desaparición física de David Bowie. Dos años sin el camaleón del rock. Y como no podía ser de otra forma, en el #blogrocker de Honky Tonk vamos a tomarnos un tiempo para recordar a uno de sus avatares más célebres: el Delgado Duque Blanco.

David Bowie ha sido probablemente uno de los artistas más completos y polifacéticos de los últimos cincuenta años. Y también, uno de los mejores ejemplos de la retroalimentación artística, comparable a otros pioneros en esta manía de entrecruzar, como Tom Waits y Terry Gilliam. Él, en sí mismo, es una encrucijada de diversas inquietudes artísticas. En su libro “Strange Fascination – David Bowie: The Definitive Story”, David Buckley dice: “La esencia de la contribución de Bowie a la música popular se encuentra en su sobresaliente habilidad para analizar y seleccionar ideas que están fuera de la música —propias del arte, la literatura, el teatro y el cine— e incorporarlas a ésta; de este modo, fue actualizando el pop constantemente”. Y algunas páginas más adelante, el autor asegura que Bowie unió el teatro y la música popular en “un poderoso todo sin costuras”.

David-Bowie

Por otro lado hay que destacar la exploración de Bowie sobre lo fantástico y la ciencia-ficción en los roles cinematográficos que interpretó. El primer papel de su carrera es el de un niño fantasma que se escapa de una pintura para torturar al pintor, en el corto en blanco y negro “The image”. También encontramos el rol protagónico de “El hombre que vino de las estrellas”, de Nic Roeg, (1976), donde personifica a un extraterrestre muy surrealista. Luego, la actuación magistral que realiza junto a Catherine Denueve y Susan Sarandon en “El ansia” (1983), uno de los más innovadores –aun hoy– filmes sobre vampiros, cuya banda de sonido incluye el oscurísimo tema “Bela Lugosi’s dead”, del grupo Bauhaus. Otro ejemplo es “Labyrinth” (1986), el filme de fantasía donde actúa como Jareth, rey de los Goblins. Y por último podemos citar la personificación de Tesla en “El prestigio” (2006), la película de Christopher Nolan basada en la reconocida novela del escritor inglés de ciencia ficción y ficción especulativa Christopher Priest.

Pero hay que decir que esta inquietud por crear personajes nació en su labor musical, que es preexistente a su carrera actoral. David Buckley tenía razón: Bowie hizo de la actuación y de la música “un todo sin costuras”. En 1976 su más icónico alter ego musical, Ziggy Stardust, fue reemplazado por uno nuevo: The Thin White Duke, o El Delgado Duque Blanco, personaje menos extravagante que el alienígena Ziggy. O eso es lo que parecía a primera vista.

David-Bowie-Heroes-cover-by-Masayoshi-Sukita

The Thin White Duke apareció mencionado por primera vez en el disco “Station to Station”, de 1976, en la canción homónima de ese álbum. Pero en realidad, al Duque Blanco ya se lo había visto sobre el escenario en la gira de “Young Americans” —el noveno disco de Bowie, anterior a “Station to Station”, uno de los más exitosos, que incluyó colaboraciones tan recordadas como la que entabló con John Lennon para la composición del hit “Fame”—.

Aunque muchos creyeron que este personaje más convencional podría significar un acercamiento de Bowie a la cordura —ya que lucía camisa blanca, chaleco y pantalón de vestir negro, en contraste con el provocador look de Ziggy—, el Duque simbolizó para Bowie la encarnación de una de sus peores etapas. No sólo fue el peor momento respecto del consumo de cocaína (él mismo dijo que durante ese lapso vivía a base de “pimientos rojos, cocaína y leche”), sino que además fue una época que luego sintió como un período de creatividad espasmódica y vacía de significado. De hecho, dijo que ese personaje había sido “un ogro para él”. Algunas de las descripciones que se hicieron del Duque muestran a las claras que se trataba de un antihéroe: “un zombi amoral”, “un aristócrata loco”, y “un superman ario sin sentimientos”.

David_Bowie_Brian_Eno_Tony_Viscanti_

(A mí siempre me gustó comparar al Duque con esa estampa romántica y triste, de lujo decadente, que tuvo el Sandro de los noventas, vestido con su bata roja, copa en mano, cantando canciones con un dejo de angustia, de forma muy sentida, pero visiblemente insatisfecho y vacío).

Lo que quiero destacar en esta entrada es cómo Bowie supo escapar de la trampa en la que el Duque lo estaba aprisionando, al viajar a Berlín para desintoxicarse y volver a emerger creativamente. Fueron varias las curvas del camino que lo condujeron a tal fin: desde la convivencia con Iggy Pop (al que ayudó en su adicción a las drogas duras: nada mejor para salir de la hora más oscura que auxiliar a otro), hasta un concierto de Kraftwerk, el legendario grupo alemán precursor de la música electrónica. Todo sirvió para que Bowie reencontrara el rumbo. De esta forma, de la mano del genial Brian Eno, produjo tres gemas de la historia del rock: “Low”, “Heroes” y “Lodger”, terceto que hoy conocemos como la Trilogía Berlinesa. (Podríamos caer en la tentación de comparar este ciclo creativo de Bowie con el anterior. Seguramente la Trilogía Berlinesa —o Tríptico, como a él le gustaba llamarla— no alcanza la grandiosidad del segmento preliminar, que va desde el disco “Pin Ups” hasta los mencionados “Young Americans” y “Station to Station”, los álbumes que coronan esa fase. Pero es indiscutible que Bowie resurgió con un nuevo y sorprendente giro en su trayectoria, conseguido a fuerza de no repetir fórmulas, aunque eso haya significado asumir grandes riesgos, los que nunca esquivó. Por eso su obra no sólo es cuantiosa, sino también multiforme).

Iggy-Pop-and-David-Bowie-1986

Siempre estamos a tiempo de hacer un viraje para pasar a otro nivel. Dicho en palabras del propio Bowie: “Si te sientes a resguardo en tu zona de trabajo, es que no estás trabajando en la zona correcta. Siempre hay que ir más lejos en el agua en la que te sientes capaz de estar, avanzar un poco más en la profundidad… Y cuando sientas que tus pies ya no tocan fondo, estarás en el lugar correcto para hacer algo excitante”.

¡Que sea rock!
Néstor Darío FigueirasMúsico, productor, escritor.

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