Blog

Ultimas notas
Playing For Change: la multiforme e infinita canción del mundo.

Playing For Change: la multiforme e infinita canción del mundo.

octubre 19, 2015

Estuvimos el pasado 21 de septiembre en Boris Club, en el corazón de Palermo, para disfrutar de la función exclusiva de la banda de Playing For Change que está girando por todo el mundo. Dos días antes, el sábado 19 de septiembre, la misma tocó en el Centro Cultural Néstor Kirchner, y allí estuvo el periodista y “remador absoluto y comunicólogo” (según reza en su cuenta de Twitter, entre otras cualidades) Pablo Coppari —otra de las personalidades que se viste con Honky Tonk—, en la conducción del evento, tarea que realizó de forma magistral.

Debo decir que para mí, estar en presencia de Grandpa Elliot, Mermans Mosengo y Jason Tamba fue un sueño cumplido. Y de yapa, estas tres leyendas, Embajadores de PFC, que pertenecen a la cruzada desde el principio, fueron acompañados por eximios músicos argentinos, los cuáles han colaborado en algunos videos de PFC, como la gran cantante y artista multifacética Charo Bogarín, del grupo Tonolec, entre tantos otros.

DSC_6696

Oír en el ambiente íntimo de Boris Club una música que nació a varios miles de kilómetros de distancia y que se viene moldeando desde hace muchísimos años —pero que a la vez es tan cercana, tan propia de casi todas las raíces folclóricasha sido una vivencia que permanecerá grabada de forma indeleble en mi alma.

Lo que más se destaca al ver actuar a estos músicos es la necesidad de que todo corra por los carriles de una fluidez natural y desinhibida. Se nota que el ensayo es el mínimo necesario, a fin de priorizar lo espontáneo: cadencias armónicas sorpresivas, cantos antifonales inesperados, y aún hasta el error, que a causa de ser festejado y tomado como punto inicial de la diversión por los artistas, deja de ser una mera equivocación, para convertirse finalmente en la puerta a la admiración del público y la complicidad con él. Mermans Mosengo ha sido de alguna manera el conductor de ese flujo mágico que empezó a circular el salón de Boris Club, envolviéndonos a todos con las mejores vibras. Aunque también Jason Tamba, Grandpa Elliot y Charo Bogarín han sido, por breves momentos, guías de las energías tan vivificantes de esta música —que, según uno termina dándose cuenta, no es otra que la gran, única e infinita canción que el planeta se canta a si mismo—.

En la crónica de esta gran noche —que pude compartir con mis amigos Claudia Mrach y José Vázquez—, se merece una mención aparte la jugosa entrevista que pude hacerle a los motores principales de este proyecto tan valioso: Mark Johnson —el creador e ideólogo de la fundación Playing For Change—, y Enzo Buono, el músico argentino que pasó de ser músico callejero a productor de los varios discos de PFC, los cuales han ganado varios Grammy.

DSC_6661

Honky Tonk: Enzo, es un placer conocerte. Me gustaría que nos cuentes cómo te involucraste en el proyecto de Mark. Me imagino que te habrán preguntado esto mil veces…

Enzo Buono: —No creas, eh. Pocas veces me lo preguntan.

Honky Tonk: —Ah, mirá vos. A mí me da mucha curiosidad saber cómo terminaste en esto tan grande que se llama Playing For Change.

Enzo Buono: —La respuesta corta es: yo estaba en el lugar justo, en el momento indicado. Con más detalle sería así: en el 2005, tanto Mark como yo vivíamos en Los Ángeles. Yo tocaba en la calle, en Santa Mónica, junto con mi hermano y tres chicos más, de Argentina todos, con los que habíamos viajado. Así lo conocí a Mark, porque él estaba filmando un documental sobre los músicos callejeros. Decidió grabar a un guitarrista que tocaba al lado de nosotros, Roger Ridley, cantando “Stand by me”

Honky Tonk: —Claro. El video que explotó en las redes, dando el origen a la fundación. ¡Inolvidable!

Enzo Buono: —Sí. Y Roger cantaba al lado nuestro en la misma calle. Me hice amigo de Mark, y luego me pidió si lo acompañaba a Zuni, Nuevo México, porque quería grabar al Twin Eagle Drum Group, un grupo de percusionistas y cantantes indígenas, porque había tenido la gran idea de sumar en la misma canción a artistas de diferentes lugares del mundo, grabando pista sobre pista. Y claro, me fui con él. Así empezó todo… Dejé mi banda y lo demás es historia. Barcelona, África, los discos… No paramos desde 2005.

Mark Johnson: —¿Te gusta Iron Maiden? (La pregunta va dirigida a mí, al ver mi remera con el estampado de “The Trooper”, y formulada en un castellano muy aceptable… Más aceptable que mi inglés, al menos.)

Honky Tonk: —Yeah! Like it. I like all the music, but metal is one of my favourites genres.

Mark Johnson: —Un día hemos grabado música de Slayer.

Honky Tonk: —Ah! Cool! ¿Cuándo se dieron cuenta de que el proyecto era mucho más que un video muy viralizado, que la fundación era viable?

Enzo Buono: —Lo que pasó es que, al viajar tanto y volver con material tan bueno, sentimos que teníamos que hacer algo a cambio. Como cuando vas siempre a la casa de un amigo a comer, pero nunca llevás un vino, o algo, como para retribuir la hospitalidad. Fue una idea natural: regresar y devolver algo a cambio de tanto arte. Y la fundación surgió cuando ya había masa crítica de seguidores y gente que creía en el proyecto de ayudar a personas de lugares necesitados. Se hizo la primera escuela, la segunda… Ya son once en total. Ahora la idea es fundar escuelas de música en La Patagonia.

Honky Tonk: —¿Cuál es el poder que se desata cuando se combinan las músicas de diferentes regiones del mundo, Mark?

Mark Johnson: —La combinación de diferentes culturas, músicas, idiomas y ritmos es algo así como avivar el fuego de la Humanidad. En el principio todos estábamos unidos y la música nos lleva a tiempo y ese lugar. A permanecer juntos.

Honky Tonk: —Musicológicamente hablando, ustedes hicieron un experimento enorme, a escala global, gracias a las redes. Y sin pensarlo a priori

Enzo Buono: —Claro. Eso es lo más lindo del proyecto, que no hay nada planificado. Es llegar a un lugar y encontrar a excelentes músicos. Muy pocas veces vemos que la cosa no funciona.

Honky Tonk: —¿Cuál es el próximo paso para PFC?

Mark Johnson: —Seguir viajando y seguir construyendo escuelas en todo el mundo.

Honky Tonk: —¿Cuáles son los países que están en lista de espera? Los que aún no visitaron.

Mark Johnson: —Ahora estamos por ir a Camerún.

Enzo Buono: —Descubrimos en todos estos viajes que hay géneros musicales que son preponderantes en el mundo entero. Hay culturas que predominan. África claramente es uno de los sitios que más frecuentamos…

Honky Tonk: —Y sí. Es la cuna de casi todo, ¿no? Hay música de raíz negra en todo el mundo.

Enzo Buono: —África es un diamante en bruto que queremos rescatar.

Mark Johnson: —Queremos hacer una canción en la que sólo participen indígenas.

Honky Tonk: —Qué gran idea. Hace unos meses estuve en Bolivia con un amigo, dictando un taller de musicología y haciendo una experiencia de etnomusicología en una comunidad indígena, en Puquio. Fue una experiencia maravillosa. Y la gente de la ciudad no conoce la riqueza musical que ellos tienen. Creo que ustedes pusieron algo en las redes que antes era invisible, una forma de hacer música que no tenía difusión.

Mark Johnson: —Pero ahora está en el corazón de muchos.

Honky Tonk: —¿Se viene un nuevo disco?

Mark Johnson: —Sí. Falta poco: ya tenemos grabadas unas nueve o diez canciones del mundo. Y también un concierto de la PFC Band, del año pasado, hecho en Curitiba, Brasil, un show cuya recaudación fue destinada para construir una escuela de música en ese país. Ese show saldrá en DVD. De ahora en más, la idea es hacer un concierto, y luego levantar una escuela.

Honky Tonk: —La última pregunta: ¿sienten que PFC es el llamado de sus vidas?

Mark Johnson: —¡Sí! ¡Por supuesto! Es muy claro.

 

¡Que sea Rock!

 

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor. Fotos: Claudia Mrach.

 

DSC_6673

Author: