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El auténtico Quinto Beatle se reunió con John y George.

El auténtico Quinto Beatle se reunió con John y George.

marzo 18, 2016

El pasado 8 de marzo de 2016 falleció quien fue el más claro merecedor del título de ‘Quinto Beatle’: el productor George Henry Martin. Desde luego que uno le llama ‘productor’ para no tener que listar todas sus capacidades. Martin también se desempeñó —con gran eficacia y tremendo éxito— como compositor, arreglador, ingeniero de sonido, director de orquesta y músico. Una pavadita, ¿no?

Pero, como escuché por ahí, lo que más importa no es cuánto talento se tenga, sino qué se hace con el talento que se tiene. Y Sir Martin sí que hizo muchas cosas, y muy buenas, con su enorme talento.

En su palmarés contamos treinta singles que llegaron al Número Uno en el Reino Unido y veintitrés que han logrado la máxima ubicación en las tablas de Billboard, en USA. Todo un récord.

Su interés por la música se manifestó en la infancia. Pero a pesar de esa fuerte inclinación, no se dedicó a estudiar la carrera musical hasta después de la Segunda Guerra Mundial, utilizando para ello la concesión becaria que se le otorgó por ser Veterano de Guerra —aunque no llegó a participar de ningún combate, Martin fue piloto y oficial comisionado en la Flota Aérea de la Marina—. Así ingresó a la Escuela Guildhall de Música y Drama, y entre 1947 y 1950 estudió piano y oboe. Sus máximos intereses musicales eran Rajmáninov, Ravel, Cole Porter y John Dankworth, quienes se convirtieron en algunas de sus principales influencias. (Una curiosidad: la profesora de Martin, Margaret Eliot, fue la madre de Jane Asher, una de las parejas de Paul McCartney.)

Luego de graduarse, Martin trabajó para el departamento de Música Clásica de la BBC de Londres, y más tarde, en 1950, comenzó a trabajar como asistente de Oscar Preuss, jefe de Parlophone Records, que en ese entonces integraba el grupo EMI. En el ’55, Martin se hace cargo de Parlophone, y realiza para el sello numerosas grabaciones de música clásica y barroca, y de música tradicional del Reino Unido y de Irlanda. Martin trabajó en la grabación de varias comedias, y consigue su primer éxito con “Mock Mozart”, single de Peter Ustinov. En esta etapa también colaboró con los realizadores Peter Sellers y Spike Milligan. (Una de las más famosas grabaciones de esa época es la parodia del film “Puente sobre el río Kwai”, que se llamó “Puente sobre el río Wye”. En realidad, Martin realizó decenas de estas grabaciones de comedias, aunando sus capacidades a las performances de numerosos comediantes (Bernard Cribbins, Terry Scott, Dudley Moore, y un larguísimo etcétera.)

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Pero Martin estaba ávido de producir cosas novedosas. Ya en 1962 editó un sencillo: “Time Beat”, y lo hizo bajo el ingenioso seudónimo de Ray Cathode “Rayo Catódico”—. (Esta grabación guarda un fuerte parecido con la música de la serie “Doctor Who” y es considerado como uno de los registros precursores de la música electrónica.) Y el ‘Quinto Beatle’ también estaba deseoso de incorporar la música pop al catálogo de Parlophone.

La pegada llegó a principios de 1962, cuando conoció a Brian Epstein, manager de una banda “poco prometedora”, que ya había sido rechazada por Decca Records y algunos otros sellos británicos.

Sí, estamos hablando de los Beatles. Luego de las tratativas iniciales, en las que Martin dudó acerca de la trascendencia que podía llegar a alcanzar el cuarteto —sensación acentuada por el entusiasmo casi desesperado de Epstein, que quería vincularse con Parlophone lo antes posible—, terminaron firmando un contrato. Después de que grabaran algunos covers, como “How Do You Do It?”, Lennon y McCartney le suplicaron poder grabar una canción propia. Así vinieron “Love Me Do” (en sus dos versiones: una con Ringo Starr, y la siguiente con Andy White en la batería, debido a que Martin no estuvo conforme al comienzo con el desempeño de Starr, aunque años después lo alabó, diciendo que probablemente él era uno de los mejores bateristas de rock ‘n roll de todos los tiempos); y el clásico que supuso el inicio del éxito para los ‘Cuatro de Liverpool’: “Please, Please Me”.

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El talento de Martin como arreglador fue crucial en la carrera de los Beatles, sobre todo para ayudarlos a salir del sonido ‘en bruto’ y llegar hasta el ideal de la canción ya terminada que ‘sonaba’ en las cabezas de Lennon, McCartney y Harrison. Algunos importantísimos ejemplos: “Please, Please Me” era al comienzo un balada, y Martin sugirió que debían acelerarla; en “Eleanor Rigby” él orquestó el tan hermoso —y tan distintivo— arreglo de cuerdas; en “Yesterday” del mismo modo sugirió el cuarteto de cuerdas, que al principio fue resistido por McCartney; en “Strawberry Fields Forever” él y el ingeniero Geoff Emmerick transformaron dos tomas muy distintas entre sí en un solo ‘mixdown’ (lo que hoy conocemos en edición de audio como ‘bounce’), merced a un artesanal trabajo de edición en las cintas (recordemos que no contaban con el copy-paste); también encaró con McCartney la inclusión de la orquesta en “A Day In The Life” y los dos compartieron la conducción de la misma el día en que la canción se grabó. Y los ejemplos se extienden largamente…

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Su labor como compositor también fue destacada, sobre todo en lo concerniente a las bandas de sonido, entre las que se destacan las canciones que compuso y produjo para algunas de las películas de la serie de James Bond, las orquestaciones para los soundtracks de “A Hard Day’s Night”, “Yellow Submarine” y “Live and Let Die”, y “Pulp” con Michael Caine y Mickey Rooney.

Un trabajo destacado de los últimos en los que se involucró fue la remezcla de más de 80 minutos de música de los Beatles para el Cirque du Soleil.

Su carrera está plagada de premios y reconocimientos, entre los cuales se cuentan una nominación a los Oscar, numerosos Grammys y dos Premios Brit.

Más allá de su tarea junto a los Beatles (cuyos miembros, a pesar de haber afirmado más de una vez que a Martin se le adjudicaba demasiado crédito por la música de ellos cuatro, más tarde terminaron reconociendo que sin su labor nunca hubieran podido desarrollar “un lenguaje para hablar con otros músicos”, y que “él nos hizo ser lo que fuimos en el estudio de grabación”), Martin trabajó con muchísimos artistas, todos de gran importancia: The Mahavishnu Orchestra, Kenny Rogers, Jeff Beck, Ultravox, Neil Sedaka, Cheap Trick, Dire Straits, Pete Townshend, etc…

Al referirse a su muerte, Gustavo Santaolalla puso en palabras lo que sentimos todos los que nos dedicamos a la producción musical: él fue el maestro. Inventó el oficio y arte de la Producción Musical, abriendo caminos, experimentando en la captura del sonido, pero sin perder su fuerte raíz en la formación musical clásica. Su legado permanecerá inalterable a lo largo de los años. La tecnología cambiará una y otra vez el quehacer del artista y la apreciación del público, pero los fundamentos que él plantó sólidamente seguirán guiándonos en esta hermosa profesión.

 

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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