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Richard Coleman en La Trastienda: guitarra de fuego.

Richard Coleman en La Trastienda: guitarra de fuego.

junio 17, 2015

El pasado 30 de mayo, Richard Coleman dio “el mejor concierto del año en La Trastienda”, afirmación suya que seguramente no será para nada una exageración. Mister Coleman —miembro de la gran familia de artistas de Honky Tonk—, nos ofreció un concierto memorable, en el que su profunda voz de barítono y el sonido atemporal de su guitarra nos deslumbraron a lo largo de las veintiuna canciones del set list.

El show comenzó con tres temas de su última producción, un gran álbum, lleno de canciones inolvidables y múltiples matices: “Incandescente” —la canción que da título al disco—, “Perfecto amor” y “Lo que nos une”. Y desde este tan brillante punto de partida, Richard nos llevó de viaje a toda velocidad en El Expreso Transiberiano (nombre que Coleman da a su banda), por todas las etapas de su carrera. Así, pues, revisitamos su memorable disco debut como solista, “Siberia Country Club”, con “Turbio elixir”, “Cosas” y “Normal”. Luego de volver fugazmente a “Incandescente” (“Corre la voz” y “Prohibida”), vino el primer plato fuerte de la noche, de la mano de un cover que a Richard le sienta maravillosamente: “Computer World”, de Kraftwerk.

Y a partir de allí siguieron los hitazos: “Meteoro”, del disco “Dark” de Los 7 Delfines, en una impecable versión acústica que Richard desgranó sólo munido con su guitarra Blueridge. Sin dar respiro al público —que ya a mediados del show deliraba—, hizo su primera aparición sobre el escenario la eximia baterista Andrea Álvarez, para tocar “Jamás” —atronadora canción de ritmo marcial, con puntillo— a dos baterías, junto al “transiberiano” Diego Cariola, batero estable de Richard.

Y esos cuatro palillos siguieron sincronizados para revivir el himno del enorme David Bowie, que según lo quiso el destino, tiene en Richard su vocero hispanohablante: “Héroes”, esa canción inmortal que hace que la gente salte, cante y sonría a la vez. (Si querés enterarte de cómo este tema se introdujo en la vida de Richard Coleman, mirá aquí el video de la entrevista exclusiva que él le concedió a Honky Tonk hace unos meses.)

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No menos sorprendente que el cúmulo de sonidos espaciales y la tremenda lista de canciones, fue el anuncio de Richard sobre el homenaje a Gustavo Cerati que se celebrará en El Planetario: “Me han elegido para hacer la dirección artística, para armar la banda… Así que armé la banda… Vamos a tocar con Gonzalo (Córdoba), Fernando Nalé, Leandro Fresco, Martín Carrizo… Vamos a tocar los temas de Gus de las últimas dos giras, la parte solista de Gustavo, no va haber temas de Soda. Vamos a tocar los temas como los tocábamos con él. No vamos a adaptarlos, en lo posible, y va a haber una serie de artistas invitados que van a cantar las canciones. Ése es el comunicado que tengo para hoy”. Desde luego, semejante noticia fue recibida con la ovación del público que había llenado a tope La Trastienda.

Siguieron “Como la música lenta”, de “Incandescente”, y “Caravana” —de Gustavo Cerati, como para ratificar el anuncio anterior—. Y en este punto, el show se transformaría en un tobogán imposible de resistir: llenaron la noche y las gargantas “Arquitectura moderna” y “Durante la demolición”, dos perlas de ese hito del rock nacional que es el álbum “Consumación o consumo”, disco debut de Fricción.

Cerraron el concierto “Hamacándote”, de “Siberia Country Club”, “Es tan celosa” de L7D y “Fuego”, para volver al punto inicial: “Incandescente”, claramente uno de los discos más finos del rock nacional del último lustro.

Los bises fueron dos: “Cuestión de tiempo”, acompasada y astral, que Richard cantó a solas con el delicado sonido de una Danelectro; y “Memoria”, con el regreso de Andrea Álvarez a la batería, como broche de oro de una noche inolvidable.

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Las actuaciones de los “transiberianos” —el ya mencionado Diego Cariola en batería; el multifacético Bodie Datino en lap steel, teclados, coros, guitarra acústica y percusión; el soberbio Gonzalo Córdoba en guitarra líder; y el sólido bajista Martín Delahaye— han tenido un muy elevado nivel. El show de Coleman y su Expreso ha sido de tan alta calidad, tan preciso y minucioso, que tranquilamente podríamos haber estado frente a David Bowie o Brian Eno y sus músicos. Sin dudas, Richard Coleman y su guitarra de fuego vienen ratificando que el lugar que se han ganado en el podio del mejor rock nacional es más que merecido.

¡Que sea Rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.
Germán Saez – Fotos.

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