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Stuka, Niño y Leo: “el rock es para divertirse y, sobre todo, para pensar”.

Stuka, Niño y Leo: “el rock es para divertirse y, sobre todo, para pensar”.

diciembre 21, 2015

Preparándonos para el HonkyFest del próximo miércoles 23 de diciembre —menuda forma de despedir el 2015—, decidimos reunirnos a charlar con Stuka (Los Violadores, Stuk@pil, Stukas en vuelo,), Niño Khayatte (Doble Fuerza, Los Violadores) y Leo De Cecco (Ataque 77), tres de los referentes más importantes del punk argento, que han decido juntarse y “dejar que la cosa fluya”. En Honky Tonk estamos más que felices de que ellos hayan elegido nuestra HonkyFest para presentar en sociedad el nuevo proyecto. Así que nos dimos cita en torno de una de las acogedoras mesas del legendario Bar Conde, en el barrio de Colegiales, y aquí está el resultado de esta charla de amigos:

Honky Tonk: —¿Cómo fue que iniciaron esta juntada? Les digo que por lo que se olfatea, el público del punk está muy esperanzado con esto…

Leo De Cecco: —¡A la mierda!

Stuka: —¡Vamos a tener que ensayar, boludo!

(Risas.)

Honky Tonk: —Les digo de verdad. ¡Cómo no va a generar expectativa tener en la misma agrupación a miembros de las dos bandas más emblemáticas del punk nacional! Si bien son grupos de dos generaciones distintas, siguen siendo los más representativos.

Leo: —En realidad el culpable de esto es Glen Matlock, que cuando vino a la Argentina, decidió que nosotros fuéramos la banda que lo acompañara. Y se genero una muy buena química entre los tres, y acá estamos.

Honky Tonk: —Qué alucinante debe haber sido tocar con el bajista de los Sex Pistols, ¿no? Terrible que él haya querido que ustedes lo acompañen.

Niño: —¡Sí! Inolvidable. La cosa es que ya cuando veníamos ensayando para el show de Matlock sentíamos que el trío sonaba, que había algo especial. Nos decíamos: “Che, cuando se vaya Matlock, sigamos tocando”. O sea, sigamos juntándonos. A tocar, o a tomar unos whiskys…

Honky Tonk: —A zapar.

Stuka: —¡Exacto! Sin presión de tener que salir a tocar.

Niño: —Nos dijimos que cuando saliera algo, ahí íbamos a estar, pero sin ponernos a buscar nada. Y bueno, justo ahora pintó lo de Honky Tonk.

Stuka: —Después de lo de Matlock ensayamos un par de veces solos, para hacernos más amigos de lo que ya éramos. Nos veíamos cada tanto, pero para lo de Glen, estuvimos ensayando dos semanas a full, así que imaginate… La amistad se hizo más fuerte.

Honky Tonk: —¿Y tienen pensado grabar? ¿Están componiendo material nuevo?

Stuka: —Esa es la próxima etapa: estamos escuchando ofertas

La cara burlona que pone Stuka remata la ironía y todos estallamos de risa. Él comienza a encenderse y se convierte en conductor de la charla.

Leo: —Hay algunos políticos que tienen sellos discográficos…

Y se suceden más carcajadas. Esta acotación de Leo viene a colación de la charla que mantuvimos antes de encender la grabadora: la situación política, el atavismo humano de ir ciegamente detrás de líderes individualistas, las religiones, la tecnología como factor liberador de la sociedad, etc… Y en todos estos ítems, Stuka manifestó su inconformismo, sin eufemismos, haciendo gala de cierto arte para la puteada. Su discurso y su tono son acordes a un punk de pura cepa. Y eso es agradable, porque no se trata de simple provocación, sino de convicciones anárquicas verdaderas, de una postura sostenida a lo largo del tiempo, coherente con su carrera.

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Leo: —En realidad nos juntamos a hacer canciones que nos gustan, covers. Y salen bien. No queremos meterle seriedad a esto.

Honky Tonk: —Será que ésa es la esencia de lo que están haciendo: dejar que fluya.

Stuka: —Eso, dejar que la cosa fluya. Cada uno tiene su banda, su proyecto. Por eso, con esto queremos liberarnos más. En cualquier banda de rock, ésa es la única manera. Entre nosotros no hay quien maneje la cosa. En mi banda yo llego y digo: “Vos hacé esto, vos lo otro”. Pero acá no tengo que decirle nada a ninguno. Todos saben qué hay que hacer. Tocamos los temas de Pappo o de los Sex Pistols como se nos cantan las pelotas.

Leo: —Lo bueno es que ya hay una conexión entre nosotros. Nos pasó el otro día con “Más allá del bien y el mal”.

Stuka: —Eso. Nunca habíamos tocado ese tema de Violadores. Lo hicimos por primera vez y salió bárbaro. “Ya está”, dije, “no lo arreglemos”.

Niño: —Me dan ganas de ir a ensayar. Eso es una buena señal. El día del ensayo me digo: “Hoy tengo ensayo con Leo y Stuka! ¡Qué bueno! Hoy es un día genial”.

Stuka: —Lo mejor es que no sabés cuándo se termina el ensayo… ¡Ni dónde!

Leo: —Stuka a veces viene con un político o un cura…

(Risas.)

Honky Tonk: —¿Cómo era hacer punk antes?

Leo:Stuka te lo puede decir mejor que yo, que curtió toda la época de la represión. Nosotros con Ataque arrancamos ya instalada la primavera alfonsinista. Pero ellos la tuvieron más jodida. Violadores fue la cima de la primera generación del punk, nosotros lo somos de la segunda.

Honky Tonk: —¿Se puede decir que era más sencillo en su época que en la de Los Violadores?

Leo: —No. Porque si bien no había una represión brutal, había una cuestión cultural muy difícil. La cresta y los pelos no eran como ahora, una moda, cosa de todos los días. No sólo el cana nos miraba mal, también el basurero y la vieja barriendo la vereda, que nos tenía miedo. ¿Me entendés? Ahora los futbolistas y los Wachiturros usan cresta.

Honky Tonk: —Hoy se le pone el rótulo del rock a cualquier cosa.

Niño: —Exactamente.

Stuka: —El punk de finales de los setentas y comienzo de los ochentas era perseguido. Cosa que ahora no pasa. Así que, como estoy acá, significa que los cagué a todos.

(Risas.)

Stuka: —Hablando en serio, el rock previo al punk también era perseguido, por el pelo largo, por la cara. Y porque se asociaba al rock con la droga, lo que se sigue haciendo. El rock fue un cambio a nivel mundial que a la sociedad le costó asumir. Yo lo asumí al toque. Con el punk vino otro rebrote de libertad. Porque lo que se junta con el rock es la libertad.

Honky Tonk: —El rock siempre encuentra algo contra qué pelear, ¿no?

Leo: —Claro, porque la esencia del rock es ser contestario. Es la denuncia.

Stuka: —Pero cuando se deja domesticar… Acá pasó lo que no pasó en ningún otro lado del mundo. Y es lógico que algunos músicos se dejen domesticar: tenés que comer, mantener una familia… Te hacen cagarte de hambre para que sea más fácil domarte.

Honky Tonk: —Cuando lo domestican, el rock se hace un producto.

Stuka: —Claro. En USA e Inglaterra nunca pasó… Miento, en el Reino Unido sí pasó, y por eso surgió el punk. Los miembros de The Clash se conocieron en la cola para cobrar el cheque por desempleo. Si los ingleses no hubieran sufrido una crisis económica a finales de los setentas, no existiría el punk rock.

Honky Tonk: —¿Sólo fue por lo económico? ¿No hubo ahí una protesta contra el victorianismo también?

Stuka:Los Beatles ya se lo habían reventado al victorianismo: el pelo largo, el amor libre… No, el punk surgió por la crisis económica. Y además está el discurso de McLaren: terminemos con todas estas bandas aburridas. “Aburridas” en lo artístico. McLaren era un genio. Las bandas ya estaban todas anquilosadas.

Honky Tonk: Otras bandas habían perdido esa cosa de denunciar, ¿no? La posta la toman el punk y el hardcore.

Stuka: —Sí. Pero algunas  de ésas bandas también se anquilosaron en lo musical. ¿Sabe por qué tengo puesta una remera de The Clash? No tanto por el mensaje ése, casi cheguevarista. Para un argentino era casi una falta de respeto. ¿Qué me venían a cantar sobre la revolución? ¡Si de acá había salido eso, si lo habíamos inventado nosotros! Si tengo su remera puesta es por lo apertura musical de los Clash. Tipos muy abiertos, muy creativos.

Honky Tonk: Sin embargo el espíritu punk es la protesta, ¿no?

Stuka: —Sí, claro. El problema del rock nacional es que muchas bandas se pusieron hacer cosas que no tienen nada que ver con el rock, en cuanto a lo musical, y en cuanto a la finalidad que tiene el rock. Si querés mover el culo y nada más, no te pongas a hacer rock. Hacé cualquier otra cosa. Pero no rock. El rock es para divertirse, si, pero sobre todo es para pensar. Para ser libres. Lo único que busca el rock es la libertad.

Honky Tonk: —¿Qué expectativa tienen para el miércoles próximo?

Leo: —Divertirnos. Pasarla bien. El HonkyFest va a estar genial.

Honky Tonk: —¿Y luego?

Niño: —No sé, fluir. (Risas.) No hablando enserio, tal vez salga un disco con Matlock, hay algo por ahí que se está cocinando. Ojo con eso.

Y así, con un Stuka recargado, un Leo muy reflexivo y un Niño que nos anuncia una gran primicia (¡nada más ni nada menos que un disco con Glen Matlock!) terminamos esta nota. ¡Te esperamos el miércoles próximo! ¡La fiesta promete ser inolvidable!

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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