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Tres discos que no podés dejar de escuchar III.

Tres discos que no podés dejar de escuchar III.

septiembre 27, 2019

Desbaratar la compulsión de las encuestas que producen listas del tipo “Los mejores discos de todos los tiempos” o “Los álbumes más vendidos de la historia” es la finalidad de entradas como la de hoy en el #blogrocker de Honky Tonk. Reseñaré brevemente tres discos no tan célebres, para acrecentar el acervo de los amigos de nuestro blog.

  1. “Last Look at Eden” – Europe.

Es el disco número ocho de la discografía de la banda sueca de hard rock y heavy metal. El grupo describió a «Last Look at Eden» como “un álbum moderno de rock retro”. Y sin duda, es así. Eso es lo que desilusionó a una parte de sus fans, la de los orígenes de la banda, ya que este lanzamiento continuó en la línea de sus dos obras anteriores: “Start From The Dark” y “Secret Society”. Sin embargo, en “Last Look…” hay una maduración de esta propuesta retro. O sea, la banda ya no parece un grupo que quiere sonar vintage, sino que han logrado invocar ese espíritu setentero de forma genuina desde las composiciones y no tan sólo en la producción. Quedó claro, y de forma definitiva, que no es deseo de la troupe de Joey Tempest y John Norum volver al sonido de sus primeras producciones. Son excelentes las labores de ambos: las performances vocales son fenomenales, y el trabajo de guitarras es extraordinario, recordando por momentos a Gary Moore y Michael Schenker. Más allá de dos o tres temas flojos (o de relleno), el álbum se disfruta, porque la compensación viene con creces en canciones como la que da nombre al disco, o “The Beast”, o en el blusero “In My Time”. Incluso en la balada melosa “New Love in Town”, que Tempest escribió para su hija recién nacida. Mención aparte para el lugar que los teclados de Mic Michaeli tienen en el disco, los cuales colorean la solida base de Ian Haugland (batería) y John Levén (bajo), y de a momentos flirtean con las violas Gibson de Norum, jugando a disputarle el lugar protagónico en el aspecto melódico. En definitiva, es un buen disco que vale la pena escuchar más de una vez.

Tracks destacados: “Last Look at Eden”, “The Beast” y “In My Time”.

  • “Spinetta y los Socios del Desierto” – Spinetta y los Socios del Desierto.

“Esto es un desierto. Asociémonos”. Con esta frase, el Flaco Spinetta convocó a Marcelo Torres (bajo) y a Daniel “El Tuerto” Wirtz (batería), para dar forma, en 1994, a uno de los mejores power tríos de toda la historia del rock nacional, que llevó más allá las cotas alcanzadas por otros, como Pescado Rabioso e Invisible, los cuales, a la sazón, también fueron proyectos del Flaco. En 1994 se hizo sentir el Efecto Tequila, una de las primeras crisis económicas que tuvo repercusiones a nivel mundial. Estábamos en plena era menemista y ya sufríamos por partida doble: el vaciamiento producido por un nuevo ensayo neoliberal más los efectos indeseados de la globalización. La noción de asociarse para sobrevivir en el desierto era muy pertinente. Y no olvidemos el desierto personal del Flaco: en ese momento estaba separándose de Patricia Salazar, luego de una relación de dos décadas. El primer disco del trío, un álbum doble, editado tardíamente en 1997, es una muestra de la perfecta alquimia lograda entre estos tres músicos, una sinergia muy cruda, de garaje. La propuesta nos dejó 33 temas spinettianos, sí, pero aggiornados al estilo post grunge de los noventas. O sea, una maravilla por dónde se lo aprecie. Sin dudas estamos frente a una de las cimas de la carrera del Flaco, y uno de los mejores discos de la escena nacional, que se ha transformado en una pieza de colección debido a que Sony lo descatalogó al poco tiempo del lanzamiento, a pesar del éxito de ventas y del reconocimiento de la crítica, que fueron inmediatos (la primera edición se agotó en una semana). Hubo que esperar 20 años para que sus hijos realizaran una reedición del álbum, incluyendo los dibujos y la información complementaria que lo acompañaban.​

Tracks destacados: “Nasty People”, “Cheques” y “Bosnia”.

  • “Internal Affairs” – The Night Flight Orchestra.

“Internal Affairs” es el disco debut de los suecos de The Night Flight Orchestra (seguimos con grupos suecos y con primeros álbumes). Se trata de un proyecto que surgió casi como una broma en una gira por los Estados Unidos de Soilwork, la banda de death metal melódico. Resulta que su vocalista, Björn “Speed” Strid, y el guitarrista David Andersson se juraron que podían componer canciones de rock clásico (una mezcla de AOR con funk y disco, que tiene cosas de Toto, Journey y Survivor, por ejemplo, pero con un toque muy personal) en las que, como condición sine qua non siempre se nombrara un lugar de Estados Unidos y una bebida. Así surgieron los temas de este excelente primer disco. Lo que más sorprende es la versatilidad de los músicos, que demuestran mucha pericia en la ejecución de estos estilos, tan alejados de su habitual género extremo (y es que los buenos músicos lo son tocando cualquier tipo de música, ¿no?). La formación se completa con Sharlee D’Angelo en bajo (Arch Enemy, Spiritual Beggars, King Diamond), Richard Larsson en teclados (Von Benzo) y Jonas Källsbäck en batería (Mean Streak). Todos los temas tienen melodías bien gancheras y definidas, pero sin caer en la fórmula fácil, sino más bien rindiendo un elaborado y sentido homenaje a una época que resuena en todos los que hemos disfrutado alguna vez de la música de finales de los setenta y de gran parte de la década de los ochenta. La voz de Strid brilla en una performance impecable, y la transmutación del sonido de Andersson para emular las violas ochenteras es magnífica. Por otro lado, los teclados, de sonidos cuidadosamente elaborados, aportan el rasgo distintivo final para que el álbum se sienta como subirse a una máquina del tiempo. Incluso el track list no se priva de canciones más intimistas, como la de medio tempo “Glowing City Madness” o la balada “Green Hills of Glumslöv”. Es un disco que se disfruta, que uno quiere escuchar más de una vez. Mucho más.

Tracks destacados: “Siberian Queen”, “Miami 5:02” y “Stella Ain’t No Dove”.

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – escritor, músico y productor musical.

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