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Ed King y uno de los riffs más famosos.

Ed King y uno de los riffs más famosos.

septiembre 24, 2018

El 22 de agosto pasado, Edward Calhoun King murió a los 68 años de edad, víctima del cáncer de pulmón —otra vez el cáncer despojándonos de grandes artistas—. ¿De quién estamos hablando? Bueno, Ed King fue guitarrista de Lynyrd Skynyrd, una de las bandas más emblemáticas del southern rock de USA.

King empezó su carrera en Strawberry Alarm Clock, grupo que se hizo popular con «Incense and Peppermints», el hit de su álbum debut, de título homónimo. Pero se hizo popular al unirse a Lynyrd Skynyrd en 1972, para integrar así la formación clásica de la agrupación: Ronnie Van Zant (vocalista), Gary Rossington (guitarra), Allen Collins (guitarra), Billy Powell (teclado), Bob Burns (batería), Leon Wilkeson (bajo) y él, que no sólo tocó la guitarra, sino también el bajo, durante un breve período en el que Wilkeson dejó la agrupación.

lynyrd-skynyrd

Los máximos exponentes del “rock sureño” fueron, sin duda alguna, Lynyrd Skynyrd y The Allman Brothers Band. Este rock, en el que se percibe claramente el orgullo cuasi-chauvinista de pertenecer al sur de Estados Unidos (la mayoría de los grupos que se inscriben en esta tendencia suelen usar como símbolo la bandera confederada), fusiona el blues y el country con largas improvisaciones instrumentales, casi de carácter psicodélico.

King grabó en 1973 el disco debut de Lynyrd Skynyrd: “Pronounced ‘Leh-‘nérd ‘Skin-‘nérd”, cuyo gracioso título indica cómo debía pronunciarse el nombre del grupo, inspirado en el profesor de gimnasia de Van Zant, Burns y Rossington: Leonard Skinner. King también participó en los dos álbumes siguientes: “Second Helping” (1974) y “Nuthin Fancy” (1975), producciones que marcaron la etapa más exitosa de la agrupación. En ella, él, Rossington y Collins crearon el sonido característico de Lynyrd Skynyrd, entretejido con tres guitarras. (Si se quiere, se puede ver el legado de su triple ensamble de violas hasta en el Iron Maiden que tenemos desde principios de siglo, cuando Adrian Smith volvió para unir sus seis cuerdas a las de Janick Gers y Dave Murray).

Del segundo álbum de Lynyrd Skynyrd, “Second Helping”, se desprende el inolvidable “Sweet Home Alabama”, primer corte del track list. A pesar de la controversia política que generó, la canción se ubicó entre los primeros puestos de los charts norteamericanos desde su publicación y se usó —y sigue usándose— ampliamente en la cultura popular. (En la grabación original, King es quien cuenta «one, two, three» para iniciar el riff).

sweet home alabama

El tema fue compuesto para retrucar al canadiense Neil Young, quien en sus canciones “Southern Man” y “Alabama” denunció la esclavitud y los estereotipos del racismo, tan arraigados en la comarca de origen de los Lynyrd Skynyrd. Pero lo que abunda en el corazón siempre termina saliendo por la boca, así que Young, lejos de enojarse por ser mencionado de forma despectiva en la letra de “Sweet Home Alabama”, dijo en más de una ocasión que se sentía «orgulloso de tener su nombre en una canción como ésa», y lo demostró cantándola en numerosos conciertos suyos.

De todas maneras hay que señalar que existe un sospechoso parecido entre el riff de esta canción y el de “Let My Song Through”, del grupo irlandés Them, tema que había sido editado tres años antes (en 1971). Aunque el riff de “Sweet Home Alabama” está mejor delineado y tiene por lo menos tres variantes, es casi seguro que a King, Rossington y Van Zant la inspiración les llegó de mano de algún leprechaun

Pero, para ser justos, hay que decir que los componentes de este célebre riff se han usado decenas de veces, en diferentes combinaciones. En realidad, esta secuencia de acordes (RE, DO y SOL primera inversión; o D, C y G/B, si prefieren el cifrado americano), y sus arpegios (si tocamos una a una las notas que los conforman) son un clisé muy guitarrístico, un recurso cuya plasticidad permite variaciones que evitan incurrir en un rotundo plagio (aunque el concepto de plagio, por más que tenga una definición legal más o menos clara, en muchas ocasiones se desdibuja). Podemos escuchar esta misma cadencia en la parte B de “Badge” (de Eric Clapton y George Harrison), en “Caña seca y un membrillo” (de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota), en el puente de “Bad Love” (de Eric Clapton), en “Cut your Hair” (de Pavement), en “Handle with Care” (de los Traveling Wilburys), y hasta en la resolución del estribillo de “Es aquí, es ahora”, canción del artista cristiano Marcos Witt. Y si me pusiera a hacer un googleo exhaustivo, seguro que encontraría muchos más ejemplos…

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Sea como sea, no hay que restar méritos a Ed King por haber sido co-autor de una canción que está marcada a fuego en las cabezas de millones de personas de todo el mundo. (Incluso tenemos nuestras versiones nacionalizadas: “Sweet Home Buenos Aires”, criatura de Javier Calamaro, y “Encuentro con el diablo”, un homenaje en clave ‘reggae-latin-pop-rock’ de Seru Giran).

King dejó Lynyrd Skynyrd en 1975 y se salvó de una probable muerte en el accidente aéreo del 20 de octubre de 1977 (que se cobró las vidas de Van Zant, Steve Gaines y su hermano Cassie, y el manager Dean Kilpatrick). Volvió a sumarse a sus filas en 1987 y continuó tocando hasta que, forzado por afecciones cardíacas, se retiró de los escenarios en 1996. En 2011 necesitó un trasplante de corazón. Y finalmente, el cáncer logró lo que no consiguieron dos corazones débiles y un avión Convair 240 que se había quedado sin combustible a mitad camino.

«Con gran dolor anunciamos el fallecimiento de Ed King, que murió en su casa de Nashville (Tennessee) el 22 de agosto. Agradecemos a sus muchos amigos y seguidores por su amor y apoyo a Ed durante su vida y carrera». Tal el anuncio de su deceso posteado en su Facebook oficial. Afortunadamente, nos queda el consuelo de saber que los artistas perviven a través de su obra, que la grandeza de los seres humanos —entes finitos— reside en la trascendencia de su creatividad.

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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