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Guitarras legendarias: Fender Esquire, la hermana menor de la Telecaster.

Guitarras legendarias: Fender Esquire, la hermana menor de la Telecaster.

febrero 22, 2019

Con esta entrada, en el #blogrocker de Honky Tonk inauguramos una serie de notas sobre las guitarras eléctricas más icónicas de la Historia. Y decidí comenzar por una variante de la Fender Broadcaster, la primera guitarra de cuerpo sólido del mundo, diseñada por Leo Fender en 1949. Pero antes de continuar, hay que decir que la exitosa historia de las guitarras Fender está cimentada sobre la tenacidad y la visión de un hombre que casi no sabía tocar el instrumento y tampoco conocía nada acerca del arte de la lutería. Tal vez el mayor logro de Leo Fender haya sido la aplicación del fordismo —la cadena de montaje— a la fabricación de guitarras.

Leo Fender

La cuestión es que en 1950, Fender lanzó al mercado la Broadcaster, una guitarra que podría definirse como la abuela de las Telecasters actuales. La diferencia entre una y otras estriba en que la primera contaba con un solo micrófono —en el puente— y su diapasón no tenía alma. (Para los no conocedores: el alma es una varilla de hierro que corre a lo largo del mango para que éste no se doble por la tensión de las cuerdas). Luego de haber fabricado unas cien unidades —las cuales se devolvieron casi en su totalidad, debido a torceduras del mango—, el viejo Leo decidió implementar mejoras en el concepto inicial. Además de colocarle el alma, le agregó una pastilla más, próxima al mango. Pero cuando estas optimizaciones auguraban un suceso de ventas, se topó con un problema de propiedad intelectual, ya que la compañía Gretsch había llamado Broadcaster a su flamante batería, creada ese mismo año. Por eso debió cambiar la denominación de su guitarra. Así nació la mundialmente famosa Telecaster (nombre inventado por Don Randall, encargado de ventas y distribución de los primeros años de la firma, que, según dijo, estaba inspirado en el auge de la televisión y le daba un aire de modernidad al modelo). Sin embargo, durante los meses que duró la batalla legal, la producción había seguido su curso: los instrumentos salían a la calle sin designación de modelo alguna, sólo con el logo de Fender. Estas pocas guitarras recibieron el mote de Nocaster, por parte de los mismos usuarios, y hoy en día son piezas de colección muy codiciadas, exhibidas en museos y tasadas en sumas descomunales, junto con las primeras Broadcasters.

Broadcaster

Con la Telecaster en pleno proceso de producción y acaparando las ventas en forma masiva, Leo decidió comenzar a fabricar la Esquire, el nombre con el que bautizó al modelo que traía una sola pastilla. Y esta guitarra es de la que quiero hablar hoy. (No hay que confundir “Esquire” con “Squire”, la segunda marca de Fender que se empezó a comercializar a mediados de los años ochenta).

Esquire

Elegí este modelo a causa de la entrevista que Rolling Stone le hizo a David Gilmour con motivo de la subasta a realizarse en Christie’s en Nueva York, en la que él rematará 120 guitarras. Sí, así como lo leíste: el guitarrista de Pink Floyd venderá algunas de las gemas de seis cuerdas más preciadas, entre ellas, la archifamosa Black Strat —una Fender Stratocaster de 1969, que él compró en Manny’s de Nueva York, cuya historia ha sido contada en un libro—, la Martin D-35 de doce cuerdas con la que compuso y grabó “Wish you were here”, la Gibson Les Paul 1955 con la que grabó el célebre solo de «Another Brick in the Wall, Part 2», otra Fender Strat que ostenta el número de serie 0001… Y 116 guitarras más. Todo lo que se recaude irá a parar a la fundación de Gilmour, que se enfoca tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo. Él afirmó que «el dinero será destinado a paliar el hambre y ayudar a los sin techo y a la gente desplazada alrededor del mundo. Vamos a trabajar para hacerlo de la mejor forma y con el mayor equilibrio, para hacer que este dinero haga tanto bien en el planeta como sea posible.»

La noticia, que sorprendió a todos los guitarristas y amantes de las violas, fue el disparador de esta serie. Y para comenzar, elegí la Esquire porque ésa es una de las veinte guitarras de las que Gilmour no va a desprenderse. Él llama a su Esquire “The Workmate”, una guitarra de 1955 que puede verse en la portada de su segundo disco solista, “About Face” (1984).

David_Gilmour-About_Face-Trasera

La llave selectora de la Esquire permite tres configuraciones diferentes, a pesar de tener un solo micrófono: en la cercana al puente, la pastilla está conectada al potenciómetro de volumen pero no al del tono; en la intermedia, el control del tono se enciende; y finalmente en la cercana al mástil, se anula también el control del tono pero éste se modula automáticamente recortando los agudos. Se genera así un sonido grave, con mucho cuerpo, aunque con una leve pérdida de volumen. La primera de las alternativas es la configuración más atractiva de la Esquire, en la que se usa sólo una mínima parte del complejo circuito. El tono particularmente brillante y potente que se obtiene así hizo que músicos como Syd Barret y Bruce Springsteen construyeran su trademark sonoro en torno de esta guitarra.

BRUCE_SPRINGSTEEN

La Esquire se produjo desde 1950 hasta 1969. Otros artistas que la han usado son James Burton —guitarrista de Elvis Presley— y Jeff Beck, en su brillante época junto a los Yardbirds.

Gilmour le dijo a la Rolling Stone, al hablar de las guitarras que va a subastar: «The Workmate no se va. No creo que pueda dejarla. Cuando estoy en el estudio, la Workmate es la que suelo agarrar.”

Esto muestra a las claras cuán enamorado puede estar uno de su guitarra. Cada instrumento es depositario de historias casi míticas, que narran los momentos cruciales en la vida de un músico. Allí reside la explicación de este romance. Tal vez por lo mismo, Neil Young asegura que hay que comprar guitarras usadas, porque son las que podrán darte canciones, gracias a las vivencias que esconden.
Hasta la próxima entrega.

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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