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“Hold Your Fire”, de Rush: empatía, esperanza y vanguardia tecnológica.

“Hold Your Fire”, de Rush: empatía, esperanza y vanguardia tecnológica.

mayo 17, 2019

Cada tanto en el #blogrocker de Honky Tonk incluyo una nota sobre un disco ninguneado u olvidado; uno de esos álbumes que la crítica consideró malo, que incluso resultó decepcionante para el público. Suele suceder que en muchas de esas obras se esconden gemas que no han sido apreciadas. Y esto se debe a que, cuando una banda ya ha establecido su identidad sonora y luego quiere reinventarse, suele encontrarse con la oposición de la mayoría de sus fans, insistentemente aferrados al sonido de sus éxitos iniciales.

Obviamente, se trata de discos que a mí me gustan mucho. Es claro que la mirada y la escucha de los músicos son distintas que las del público general (no mejores, pero sí diferentes: los criterios usados por unos y por el otro suelen tener focos muy disímiles).

Hoy elegí “Hold Your Fire”, de Rush, el grupo canadiense de prog rock formado en Ontario en 1968. Se trata del último álbum de estudio de la agrupación lanzado fuera de Canadá por PolyGram / Mercury.

Al hablar de Rush nos estamos refiriendo al mejor power trío de todos los tiempos, sin dudas, cuya formación se estabilizó en 1974, con el ingreso de Neil Peart para reemplazar al baterista original, John Rutsey, justo a dos semanas de comenzar la primera gira estadounidense del grupo. El line-up tradicional de la agrupación se completa con el bajista, tecladista y cantante Geddy Lee y el guitarrista Alex Lifeson.​

Rush es célebre por la maestría musical que demuestra en sus complejas composiciones, en las cuales el virtuosismo siempre está al servicio de la musicalidad. Desde la publicación de su álbum debut homónimo, en marzo de 1974, han sido reconocidos como grandes músicos, no sólo por el público y la crítica, sino también por muchos colegas. Y sus canciones se destacan también por la ecléctica temática de sus letras, casi todas escritas por Peart, en las que el baterista entretejió sus múltiples intereses: la ciencia ficción y la fantasía, la ideología libertaria y los tópicos humanitarios, sociales y medioambientales.

El estilo musical del grupo fue evolucionando a lo largo de su trayectoria. En sus primeros discos se nota una fuerte influencia de heavy metal hibridado con el blues, una fusión que ya habían probado Budgie —sobre todo en sus primeros trabajos— y también Jeff Beck, en la primera etapa de su carrera solista. Este sonido fue virando hacia el hard rock y el rock progresivo, a los que luego les seguiría un período en el que experimentaron con el uso de sintetizadores, incorporando aires del pop y del reggae “blanco”, para terminar volviendo, en el último segmento de su variopinto itinerario musical, a las raíces hard-rockeras y progresivas.

Rush ha influido a numerosos artistas y bandas, como Metallica,​ Queensrÿche, The Smashing Pumpkins, Dream Theater, Primus​ y Symphony X, entre tantos otros.​ Una muestra de su enorme popularidad —conseguida a pulmón, ya que Rush, al igual que Iron Maiden, nunca fue una banda radial— es el número total de sus ventas a nivel mundial, estimada durante 2004 en cuarenta millones de copias. (El número siguió creciendo desde entonces, obviamente). Y como si fuera poco, el trío cosechó 24 discos de oro y 14 de platino. El 18 de abril de 2013 —un poco tarde—, fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock. Como ya dijimos, estamos hablando de EL POWER TRÍO de la historia, así, con mayúsculas.

Pero ahora quiero detenerme en algunas particularidades de “Hold Your Fire”, su duodécimo disco, lanzado el 8 de septiembre de 1987, para cuya realización la banda empleó la tecnología de vanguardia del momento. Por ejemplo, Geddy Lee compuso muchas de las maquetas iniciales en uno de los primeros software tipo Music Workstation, llamado Digital Performer, controlado desde una Macintosh. Y Lifeson usó una grabadora multitrack y cajas de ritmos para mostrar el material que había escrito. A todo este trabajo, Peart adicionó las letras que había estado esbozando desde principios de septiembre de 1986. La idea originaria del baterista era retomar la línea de “Power Windows”, su álbum anterior, pero esta vez, reflexionando sobre el tema del tiempo. Así, las primeras canciones que surgieron fueron “Time Stand Still”, “Open Secrets”, “Turn The Page” y “Mission”, de la cual se extrajo el título del disco, que esconde un juego de palabras, puesto que “Hold Your Fire” es una expresión idiomática que se puede traducir como “alto el fuego” o “no disparen”, al mismo tiempo que su significado también puede ser “mantén el fuego encendido”. El comienzo del ya mencionado track N° 7, “Mission”, lo deja claro: Hold your fire / Keep it burning bright / Hold the flame ‘til the dream ignites / A spirit with a vision is a dream with a mission. Por otro lado, en “Lock & Key” (track n° 6) se ve el otro eje conceptual de la obra, el instinto: I don’t want to face / The killer instinct / Face it in you or me / So we keep it under lock and key / Plenty of people will kill you / For some fanatical cause

Ese instinto asesino de defender las creencias que nos dan seguridad, aún cuando el precio sea una vida ajena, impulso que mantenemos bajo llave, oculto tras “este barniz civilizado” (“Lock & Key”) es, en última instancia, una muestra de la lucha desesperada del ser humano por aferrarnos a esta efímera vida. La muerte es la más patente evidencia del paso del tiempo. Pero la mejor resistencia a la inexorabilidad del tiempo (dice “Time Stand Still”: La experiencia se escapa / Dejo que mi pasado vaya demasiado rápido / No hay tiempo para pausar) se resume —según la filosofía que Peart volcó en este gran disco— en dos tópicos. Uno es la empatía, que resulta de situarse en el presente: Que el tiempo se detenga / No estoy mirando hacia atrás / Pero quiero mirar a mi alrededor ahora / El tiempo se detiene / Ver más de las personas / Y los lugares que me rodean ahora (también de “Time Stand Still”). El otro es la esperanza, que nace de transformar nuestros sueños en misiones, para lo cual hay que tener una visión clara y mantener la hoguera interior bien alimentada. Empatía es igual a presente, y con ella vencemos nuestros más bajos instintos; y esperanza equivale a futuro, para trascender frente al fugaz transcurso de la existencia. De esta forma, Rush cifra en «Hold Your Fire» la clave para obtener la victoria en este combate desigual.

Entre maquetación, preproducción, grabación analógica, conversión digital, sobregrabaciones, grabaciones adicionales de músicos invitados (las voces de la bajista y vocalista Aimee Mann en “Time Stand Still”, “Tai Shan” y “Force Ten”, los teclados de Andy Richards y las orquestaciones de Steve Margoshes) y mastering, la producción completa necesitó de seis estudios. Todo el proceso empezó el 5 de enero de 1987 y terminó a mediados de julio del mismo año.

A pesar de que “Hold Your Fire” fue considerado una decepción —algo de lo que hablamos al comienzo de esta nota—, los miembros de la banda reconocen que es uno de sus trabajos más logrados, en todo sentido. Como sea, el álbum alcanzó certificación como Disco de Oro en USA, de Platino en Canadá y de Plata en el Reino Unido.

Si querés escuchar un eximio disco de prog rock y pop, cargado de letras profundas que te dejen reflexionando largamente, bueno, “Hold Your Fire” es una muy buena opción.

¡Que sea rock!

Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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