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La inmortal música de Prince.

La inmortal música de Prince.

julio 12, 2018

El 7 de junio de este año el artista formalmente conocido como Prince habría cumplido 60 años, si no hubiera fallecido inesperadamente el 21 de abril de 2016. Aún lamentamos esta enorme pérdida para el mundo de la música contemporánea, pero como una suerte de alivio, durante el último aniversario de su natalicio sus herederos anunciaron —a través del sitio web www.princeestate.comel lanzamiento de una nueva grabación del artista oriundo de Minneapolis. Se trata de “Piano & A Microphone 1983”, una colección de nueve canciones inéditas en las que el multi-instrumentista acompaña su voz única sólo con un piano. Este disco —que dura 35 minutos aproximadamente— será editado a través de Warner Bros. Records el 21 de septiembre del corriente año, en distintos formatos: CD, LP, CD + LP Deluxe y edición digital. Por lo que puede escucharse en los anticipos subidos a su canal oficial de You Tube, la puesta a punto de estas canciones —cuya calidad es casi la de un home-demo— ha debido suponer un gran desafío en lo que a restauración de audio se refiere, puesto que las canciones fueron grabadas en un cassette durante un ensayo en su estudio, Kiowa Trail, en 1983.

Prince

La lista de temas incluye versiones de “17 Days”, “Purple Rain” y “Strange Relationship” y un cover de la genial Joni Mitchell. También incluye “Mary Don’t You Weep”, canción que forma parte del soundtrack de la muy esperada película de Spike Lee, “BlacKkKlansman”, que se estrenará en agosto de 2018. La imagen de la cubierta del álbum merece un capítulo aparte. Se trata de una excepcional captura del fotógrafo de confianza de Prince, Allen Beaulieu, uno de sus más cercanos colaboradores y creativos de sus producciones entre los años 1979 y 1984. La imagen fue tomada en el backstage de la gira del disco “1999”, una sugerente foto en blanco y negro que, inesperadamente, logró la estética de una mirror selfie.

Mientras esperamos este lanzamiento, hoy en el #blogrocker de Honky Tonk repasaremos uno de sus discos menos ponderados: “Planet Earth”, álbum que me gusta muchísimo.

Prince

Esta producción es la número 31 en la extensa discografía de Prince. Desde su impactante cubierta, en la que se mixturan dos imágenes holográficas (el símbolo de Prince y él mismo contemplando el globo terráqueo), se trata de un disco prodigioso, más alternativo que sus anteriores trabajos. Fue lanzado por su propio sello, NPG Records (New Power Generation), el 15 de julio de 2007.

El track list se abre con el tema que da nombre al álbum: una balada cuya melodía comienza a desgranarse con el registro agudo del piano y la entonación casi intimista de Prince. Sorprenden el tambor sin sordina y un bajo con mucho cuerpo. Las guitarras con overdrives bien crudos se hacen esperar hasta el primer estribillo. Pero la verdadera explosión viene luego de un puente que, aunque completamente extemporáneo, es maravilloso, lleno de arreglos corales y armonías de brasses. Después de una última estrofa, se vuelve de lleno al coro, en un estallido de voces, distorsiones, claps y un gran solo (con el infaltable wah), que lo es no tanto por el virtuosismo como por la actitud con la que fue tocado, como la mayoría de los solos de Prince.

Prince

Le sigue uno de los cortes de difusión más exitosos de este disco medio olvidado: “Guitar”, que a primera escucha se parece a un “Cream” (de “Diamonds and Pearls”, 1991) acelerado. Puro funk-rock en dos acordes, mucha onda y una premisa clara: “I love you baby, but not like I love my guitar”.

El tercer track es una muestra acabada del talento supremo de Prince para componer e interpretar una canción romántica: en “Somewhere Here on Earth” la voz en falsete y la trompeta con sordina de Christian Scott llenan de sensualidad los oídos. Se trata de una melodía magistral.

“The One U Wanna C”, en cuarto lugar, es un composición divertida, también construida con una armonía sencilla, rasgueada en la guitarra acústica y cabalgada sobre el contagioso slap del bajo. Imposible despegarse el estribillo hasta que no pasan un par de horas de haberla escuchado. Este solo de Prince desconcierta porque en lugar de recurrir al consabido wah o flangersus efectos preferidos— emplea un sonido de rotary, similar a las texturas del Gilmour de “Any colour you like” (“The Dark Side…”).

Prince

En este punto aparece el primer tema soul del disco. (No sería un disco de Prince si no tuviera un poco de soul, ¿no?). “Future Baby Mama” es uno de los dos tracks en los que las seductoras voces de Marva King y Bria Valente se lucen —aunque los coros presentan un nivel eximio en todo el álbum—. Las baterías electrónicas, los loops y el eficaz bajo entretejen un drum ‘n’ bass sólido, mientras que los teclados minimalistas sostienen, nuevamente, una melodía soberbia, que fluye de principio a fin. Esta canción ejemplifica la perfección lograda por el polifacético músico en el desarrollo de su “sonido Minneapolis”.

Enlazado al último sobreviene la cumbre soul de la producción, en la que las cajas de ritmo son reemplazadas por el aro del tambor y un bombo preciso: “Mr. Goodnight”, la otra canción que revela a King y a Valente en su máximo esplendor, mientras Prince (casi en rol secundario) rapea murmullos con groove. El erotismo que proyecta la conjunción de las tres voces constituye la médula del tema. Hay que decir que las coristas de este álbum no sólo son dos voces bonitas: Prince siempre se ha rodeado de mujeres hermosas, y estas excelentes cantantes no son la excepción. (De hecho Bria Valente fue descubierta por Prince, así que estamos hablando de su “ahijada artística”).

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El séptimo puesto es para “All the Midnights in the World”, un cambio brusco del curso que el disco había tomado con los dos tracks previos. Se trata de otra canción con una armonía relativamente simple, de muy corto desarrollo. Aquí se destaca la mandolina de Wendy Melvoin, legendaria guitarrista de The Revolution, primera banda célebre de Prince —en otros tracks del disco toca la guitarra acústica—. (Y hablando de antiguos colaboradores: Lisa Coleman, también integrante de The Revolution, grabó varios teclados adicionales a lo largo de todo “Planet Earth”).

En el octavo lugar nos encontramos con uno de los mejores temas del álbum: “Chelsea Rodgers”, puro funk que chorrea onda. El aumento de octanaje sónico es aportado por la percusión de la extraterrena Sheila E, que también canta (extraordinariamente). La violas rítmicas son de ésas que ya no se encuentran más en este época amplificadores virtuales y samples de guitarra. Y los solos de saxo, trombón a vara y trompeta son descomunales.

“Lion of Judah”, el noveno tema, hizo que todos creyéramos que Prince había tenido algún acercamiento a la espiritualidad, puesto que la letra es decididamente cristiana, plagada de citas bíblicas. (La leyenda consignada al final de los créditos reza: “ultímate power & glory 2 the most high – Jehovah”). Musicalmente es una suerte de regreso a clásicos como “A Million Days” o “Cinnamon Girl”, hits del multipremiado “Musicology” (2004).

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El disco cierra con “Resolution”, otro tema llano y ganchero, de pocos acordes, muy fogonero, pero con un puente “a lo Prince”, que descoloca y a la vez maravilla.

Sin duda, estamos ante un disco fenomenal. Como suele pasar con casi todos sus álbumes, en éste Prince sigue su faro interno sin temor, derrochando musicalidad, exponiendo un sinnúmero de ideas asombrosas. No hay que olvidar que logró que Columbia Records distribuyera el disco de forma gratuita a través del periódico The Mail on Sunday, una victoria en la larga guerra que entabló contra la ‘esclavitud’ a la que él sentía que lo sometían los grandes sellos. O sea que el deseo de romper barreras durante el proceso que conllevó esta producción no se limitó a la creación musical.
De lo que estamos seguros es que su música no sólo fue revolucionaria, sino que ahora también es inmortal.

¡Que sea rock!
Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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