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La magia insuperable de Zepp ha vuelto.

La magia insuperable de Zepp ha vuelto.

mayo 23, 2018

Recuerdo que durante unas vacaciones en Las Toninas mi familia y yo disfrutamos mucho un recital en el anfiteatro de la plaza principal. Eran los rosarinos de Red Zeppelin, una de las mejores bandas tributo a Led Zeppelin de Argentina. Quedé asombrado por la fidelidad con la que invocaron el sonido tan particular de este grupo fundacional. Sin mucho esfuerzo puedo revivir la emoción que sentí cuando tocaron “Black Dog”, “Stairway to Heaven” y “Whole Lotta Love”.

Las bandas tributo se han multiplicado por todo el mundo. Surgen a medida que van envejeciendo —o nos van dejando, tristemente— los miembros de las agrupaciones que han escrito las mejores páginas de la historia de rock. Son como una fiebre que se ha contagiado de forma irrefrenable desde la aparición de las “bandas beatle”, que proliferaron en los ochenta y noventa. Algunas de ellas han logrado reproducir con gran exactitud el show de los grupos a los que rinden tributo, no sólo en lo tocante a las texturas sonoras que los caracterizan, sino también respecto a la puesta, el vestuario y la actitud escénica.

zeppelin 2

En nuestro país se ha destacado Rael —que después devino en Genetics—, la cual tal vez sea la mejor banda tributo de Genesis. El fallecimiento repentino de su notable vocalista, Ignacio Rodríguez Genta, no detuvo la marcha de este grupo. Ahora la emulación de Peter Gabriel corre a cargo del chileno Tomás Price, quien reencarna maravillosamente al legendario bardo de Genesis, habiendo heredado la meticulosidad con la que Rodríguez Genta imitaba su despliegue teatral y el make up tan original con el que salía a escena a comienzos de los setenta.

Igualmente notable es The End, otro tributo argento —esta vez a Pink Floyd—. The End tocó más de una vez con los sesionistas estables de la etapa comandada por el guitarrista David Gilmour (que se inicia con la conflictiva separación “oficial”, en 1985, posterior al lanzamiento de “The Final Cut”: así surgieron la carrera solista de Roger Waters y el aprovechamiento de la marca que hicieron los restantes tres miembros, hasta la muerte de Richard Wright, en 2008). Tuve el placer de ver a The End en vivo durante una de estas ocasiones, en el teatro Gran Rex, junto al bajista Guy Pratt, el multi-instrumentista Jon Carin —quien ahora integra la tremenda banda de Waters— y la coreuta Durga McBroom. Un concierto más que memorable.

En Rosario también surgió Dios salve a la Reina, considerada una de las mejores bandas tributo a Queen del mundo entero, integrada por Pablo Padín en voz, Francisco Calgaro en guitarra, Matías Albornoz en batería y Ezequiel Tibaldo en bajo. El grupo se formó en 1998 y no ha parado de cosechar éxitos en Latinoamérica, Europa y Asia.

Pero cortemos esta intro interminable: hoy en el #blogrocker de Honky Tonk te traemos la review del show que Led Zeppelin 2 dio en el ND Teatro, el viernes 11 de mayo. Led Zeppelin 2 es la banda tributo a Zepp oriunda de Chicago que dejó con la boca abierta a la crítica especializada y al leal público del proyecto ideado por Jimmy Page en 1968.

presto

Vamos por partes: la agrupación argentina que teloneó a Zepp 2 fue la aplanadora progresiva de Presto Vivace, la banda de prog metal fundada en 1995 por el eximio bajista Marcelo Pérez Schneider. Como de costumbre, Marcelo, Despa (voz), Martín de Pas (batería) y David Zambrana (guitarra) dieron un show excepcional. Sin temor a exagerar, podemos afirmar que en Argentina tenemos una banda que está a la altura de cualquier grupo que lidera la escena progresiva en el mundo anglosajón. Mientras mi amigo Diego Benetton y yo los escuchábamos en el ND, pensé que si Presto Vivace hubiera nacido en cualquier capital europea, hoy sería, sin duda alguna, una de las bandas de rock progresivo más influyentes y más escuchadas del mundo entero.

Presto

Lejos de rendirse a las circunstancias, que no son favorables la mayoría de las veces, este cuarteto le pone garra, consagración y compromiso a la cosa, cualidades que definen a Marcelo (basta saber un poco de su historia personal para comprobarlo) y que también fluyen por las venas del resto de los miembros. Presto viene dando batalla hace veintitrés años, con cinco discos en su carrera (“9597”, “Utopías color esmeralda”, “El enigma de la parábola”, el doble en vivo “Ascensión progresiva” y “Periferia vital”, y esto sin contar los dos primeros y célebres EP: “Círculos sin centro” y “Laberintos hacia el vacío”). Han teloneado magistralmente a muchos artistas de prestigio internacional, como Symphony X, Yngwie Malmsteen, Stratovarius, Opeth, Anathema, Adrenaline Mob y The Winery Dogs, entre otros. Es justo decir que desde hace años se los ve como la esperanza de la escena progresiva nacional. Nuestro deseo es que tengamos Presto Vivace para rato y que sigan saliendo grandes discos de su matriz creativa.

presto

Luego de la demoledora presentación de los Presto (en la que interpretaron “Cada emoción”, “La dictadura de las máquinas” y “Sólo por hoy”), apareció sobre el escenario Led Zeppelin II, y la magia volvió.

El grupo que conforman Bruce Lamont (Robert Plant), Paul Kamp (Jimmy Page), Matthew Longbons (John Paul Jones) y Greg Fundis (John Bonham) recreó con gran similitud la atmósfera de los shows de la gira de Led Zeppelin por USA del año 1973, la cual quedó registrada en el álbum “The Song Remains The Same”, y en la película homónima. La voz de Lamont casi llega a las mismas alturas que la del Plant de entonces (su timbre es casi el mismo, pero tal vez con un registro un poco más bajo). De Kamp tengo que decir que su sonido es fiel a Page, pero no así su toque. Me explico mejor: la sonoridad del seteo de los efectos y los amplificadores fue muy parecida a la de Jimmy, y del mismo modo Kamp emuló a la perfección los riffs, licks y pasajes melódicos “obligados” de los solos característicos de Page. Pero en las partes de los solos en las que el creador de Zepp improvisaba libremente, Kamp no podía contener su digitación, más veloz. Dicho de otra manera: Page tocaba menos notas y con más sentimiento. De todas formas, Kamp hizo un trabajo remarcable en canciones como “Stairway to Heaven”, “Black Dog” y “Moby Dick”. Hay que decir que no faltaron el sólo psicodélico con el arco de violín, ni el theremin en “Whole Lotta Love”.

zeppelin 2

El caso de Longbons, émulo de John Paul Jones, es inverso: el sonido de su bajo no se parecía mucho al de Jones, pero sí su toque, que fue soberbio. Y merece una mención especial su desempeño en los teclados: su interpretación en “Stairway to Heaven” y “Kashmir” fue impecable, sobre todo en el manejo de los bass pedals, con los que brilló, porque, sentado sólo sobre sus isquiones tocó con los pies líneas de bajo muy complejas, proporcionando una base tan sólida como la que ofrecía Jones mientras el resto de la banda se lucía sobre el escenario, al mismo tiempo que cumplía el rol de tecladista con precisión.
Por último, toda mi admiración es para Fundis, quien hizo las veces de Bonham con exactitud, tanto en los mostachos y la vincha como en la afinación de la batería y su toque extremadamente “palero”. El solo de “Moby Dick” fue bestial (incluida la sección de “sólo manos”).

zeppelin 2

Claro que no quiero parecer un purista: el tributo de Led Zeppelin 2 es una recreación, y así hay que disfrutarla (aunque la exigencia de los fans también es comprensible: hacer una banda tributo es un arma de doble filo, sobre todo si te ponés una vara tan alta como Zepp). Como sea, viendo y escuchando a los Led Zeppelin 2 se puede viajar al pasado y descubrir cómo habría sido presenciar un show de Zepp (o revivir ese cúmulo arrollador de sensaciones, si uno tuvo la fortuna de verlos en vivo alguna vez). Y estas sensaciones se acentúan con el apropiado outfit de la banda, que evoca el look del proverbial cuarteto del Reino Unido.

Ya sabés: la próxima vez que nos visiten los Led Zeppelin 2, tenés que estar ahí.

¡Que sea rock!
Néstor Darío Figueiras – Músico, productor, escritor.

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